Vida y estilo

Bad Bunny (llega la gira): de ‘meme’ a mesías del reguetón

Hubo un tiempo en que parecía una broma viral. Hoy, Bad Bunny es el artista más incontestable del planeta. De incomprendido a icono global
El cantante Bad Bunny

La historia de Bad Bunny es también la de una generación que aprendió a bailar y a mover el ponchis-ponchis. Con poco más de 30 años, Benito Antonio Martínez Ocasio ha logrado lo que parecía imposible: convertir al Caribe en el epicentro mundial de la cultura pop. Y hacerlo sin traducirse. ¡Ni falta que le hace!

El Conejo Malo fue el artista más escuchado del mundo en Spotify -cerca de 20.000 millones de reproducciones en 2025- y su paso por la Super Bowl el pasado mes de febrero no dejó a nadie indiferente, con una audiencia, por cierto, de 128 millones de personas a lo largo y ancho del planeta. Lo que antes se cuestionaba, ahora se estudia: universidades como la de Yale ya analizan su impacto cultural en diversas tesis doctorales.

Bad Bunny protagoniza el descanso de la Super Bowl. EFE / EP

¡YA LLEGA LA GIRA!

Pero el verdadero termómetro del fenómeno reside en la gira. Un evento internacional, bautizado como Debí Tirar Más Fotos World Tour, que aterriza este mayo en Madrid y Barcelona con cifras que marean más que la carretera a Urbasa: dos noches en el Estadi Olímpic de Barcelona y diez en el Metropolitano de Madrid. Más de 600.000 entradas vendidas en horas. Precios desde 150 euros y experiencias VIP por encima de los 600. Todo agotado. ¡Todo!

Bad Bunny protagoniza el descanso de la Super Bowl. EFE / EP

¿Su magisterio? Bad Bunny no es el de siempre. Su último disco mira hacia dentro: nostalgia, soledad, heridas. Menos fiesta y más verdad. Un giro que, lejos de alejarlo del público, lo ha acercado aún más. Porque el Conejo Malo ha dado con la clave, con su propia piedra filosofal: ya no basta con sonar, hay que contar.

Entre curiosidades, hits y estética propia -de dominós caribeños a barberías de barrio-, su universo es ya reconocible en cualquier rincón del planeta. Y quizá ahí esté el secreto de su éxito: en haber pasado de ser cuestionado a imprescindible sin pedir permiso. Porque al final, Bad Bunny no solo llena estadios. Completa un vacío cultural que llevaba años esperando a alguien que se atreviera a ocuparlo.

19/04/2026