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El espacio de Artzape, rincón emblemático ligado a la historia marítima de Getaria, luce ahora una nueva imagen gracias a una intervención artística de Santos Bregaña, la escultura Oroimena. El proyecto ha sido impulsado conjuntamente por el Ayuntamiento de Getaria y la Dirección de Puertos y Asuntos Marítimos del Gobierno Vasco y busca recuperar y poner nuevamente al alcance de la ciudadanía la memoria, el patrimonio y los usos tradicionales vinculados a este lugar.
Gesto cotidiano de los pescadores
La propuesta artística toma como punto de partida un gesto cotidiano que durante generaciones formó parte de la vida de los pescadores locales. En el pretil de Artzape, mientras esperaban el momento de salir a faenar o conversaban observando el estado del mar, afilaban sus cuchillos sobre la piedra. Aquella acción repetida dejó una huella física en el muro y, al mismo tiempo, una profunda marca en la memoria colectiva del municipio.
A partir de esa relación entre la piedra y el metal, Bregaña ha desarrollado una obra que combina escultura, escritura y música. Más que representar directamente a los pescadores, el artista propone una lectura contemporánea basada en el uso, el recuerdo y la transformación del espacio a lo largo del tiempo.
"Se puede contemplar, tocar, leer y utilizar"
Según explicó, Haritz Alberdi, alcalde de Getaria, el objetivo del proyecto "no ha sido convertir el pasado en un monumento estático, sino mantenerlo conectado con la vida cotidiana de los vecinos". En este sentido, destacó que "la memoria presente en Artzape no solo puede contemplarse, sino también tocarse, leerse y utilizarse, permitiendo que las nuevas generaciones se acerquen de forma directa a una parte esencial de la historia local".
Presentación de la escultura 'Oroimena' en Getaria.
Artzape ha sido durante siglos un lugar de tránsito, espera y encuentro junto al mar. En este entorno confluyeron la muralla, el muelle y la actividad diaria de la población. Aunque el pretil visible en la actualidad no corresponde a la muralla original, sino a una construcción levantada durante las obras de ampliación del puerto a comienzos del siglo XX, sigue siendo un elemento fundamental para comprender la evolución histórica de Getaria.
Cuatro esculturas de bronce
La intervención artística se materializa en un conjunto de cuatro esculturas de bronce situadas en la parte occidental del muro. Sus formas erosionadas evocan rocas, restos marinos, huesos de animales o antiguos elementos de amarre. Se trata de piezas abiertas a múltiples interpretaciones y concebidas para integrarse de manera natural en el paisaje costero.
Otro de los componentes destacados de la obra es una intervención inspirada en la partitura de la pieza Getaria, compuesta por Tomás Garbizu. Las líneas grabadas en el muro transforman la superficie en una especie de partitura visible y táctil, ofreciendo una nueva forma de experimentar la música.
Permiten afilar cuchillos
Uno de los aspectos más singulares del proyecto es que no se limita a recordar una costumbre desaparecida. Los elementos de piedra caliza incorporados a la obra permiten seguir afilando cuchillos en la actualidad, reproduciendo el gesto que los pescadores realizaron durante décadas. De esta manera, vecinos y visitantes están invitados a participar activamente en la conservación de esta tradición.
La intervención incluye además referencias al legado gráfico de José Francisco Iturzaeta mediante inscripciones realizadas con la tipografía Lamia. El conjunto se completa con una frase del bertsolari y escritor Jon Maia: "Harriak mintzo dira gutaz, itsasoak zorroztutako herriaz" -“Las piedras hablan de nosotros, de un pueblo afilado por el mar”. Una reflexión que resume el espíritu de un proyecto concebido para mantener viva la memoria de Getaria a través del arte, el patrimonio y la participación ciudadana.