La música coral y el órgano protagonizarán este fin de semana una doble cita en Donostia y Bergara de la mano de 'Arimen besarkadan' que llevarán a escena Bergarako Orfeoia y el coro donostiarra Luberri Abesbatza. Bajo la dirección de Aitor Biain y Junkal Guerrero, y con el acompañamiento del organista Ignacio Arakistain, ambas formaciones ofrecerán un programa que pondrá en diálogo la luminosidad de las composiciones de John Rutter con la creación de la propia Guerrero centrada en la memoria, el duelo y el recuerdo de los seres queridos.
La primera parada tendrá lugar el sábado en la iglesia de San Vicente, ubicada en la Parte Vieja de Donostia, a las 20.15 horas, con entrada gratuita. Al día siguiente, el domingo, el concierto se trasladará a la parroquia bergaresa de San Pedro donde levantará el telón a las 19.00 horas y el pase tendrá un precio de 10 euros. En este caso los tiques pueden comprarse con antelación en la web de Seminarixoa, así como en Markiegi autoak y en la sastrería Savile (antigua Mujika).
Paz y belleza
El repertorio propone un recorrido musical que alterna dos universos complementarios. Por un lado, la escritura coral del británico John Rutter, reconocida por su claridad melódica y su carácter luminoso. Sus obras, de fuerte carga espiritual, articulan un mensaje de paz, fe y belleza que se despliega en piezas como 'The Lord Bless You and Keep You,' 'All Things Bright and Beautiful', 'I Will Sing with the Spirit' y 'Be Thou My Vision', adaptación de un himno irlandés.
El recuerdo y la pérdida
Frente a esa luminosidad se sitúa 'Arimen besarkadan', obra de la compositora de Andoain, Junkal Guerrero, concebida como un viaje sonoro a través del recuerdo y la pérdida. La composición se estructura en siete movimientos que recorren distintas etapas emocionales, desde la introspección inicial hasta una forma de consuelo final. Títulos como 'Introitus', 'Absentziari lo kanta', 'Offertorium', 'Sanctus-Benedictus', 'Pie Jesu', 'Agnus Dei', 'Libera me' y 'Arimen besarkadan' tejen una narrativa musical centrada en la ausencia y en la permanencia del vínculo con quienes ya no están.
La obra, según explican, dialoga con la tradición de la música sacra, pero lo hace desde una sensibilidad contemporánea, en la que el recuerdo no se presenta únicamente como dolor, sino también como continuidad afectiva. En ese cruce entre lo litúrgico y lo íntimo se sitúa el núcleo expresivo del espectáculo.
Nuria Santamaría, presidenta de Bergarako Orfeioa; Arantxa Jauregi y Miren Gurutze Arana, integrantes de la junta directiva.
Ibarra, Usabiaga y Etxaniz, solistas
Sobre el escenario se reunirán 70 voces: una treintena pertenecientes al Orfeón Bergarés, dirigido por Biain, y 40 de Luberri, coral nacida por iniciativa de la Asociación de Madres y Padres del centro Antigua-Luberri, bajo la batuta de Guerrero. A este sólido conjunto vocal se sumará la aportación de tres solistas: las sopranos Nere Ibarra y Maite Usabiaga, y el bajo Karlos Etxaniz.
Uno de los elementos distintivos de ambas funciones será la incorporación de recursos audiovisuales. “Las pantallas y cámaras que se instalarán en las iglesias permitirán al público seguir de cerca la interpretación, observar el trabajo de los directores y apreciar detalles que a menudo pasan desapercibidos en este tipo de ejecuciones corales”, avanza Biain. La propuesta busca, de este modo, ampliar la experiencia del recital sin alterar su esencia acústica.