Vida y estilo

Antía Muíño: “Se debería poner más el foco en las mujeres instrumentistas”

La cantante y guitarrista gallega, que hasta 2023 vivió casi una década en la capital donostiarra, publica su segundo álbum, 'Anfibia por veces'
Antía Muíño es una de las voces más destacadas de la ‘nova’ canción galega.	[Fotografía: Cedida]
Antía Muíño es una de las voces más destacadas de la ‘nova’ canción galega. [Fotografía: Cedida]

Actualizado hace 20 segundos

Antía Muíño (Santiago de Compostela, 1992) apareció como una luz capaz de iluminar el cielo del barrio de Gros en la trasera del Kursaal durante el Jazzaldia de 2021. Por aquel entonces, la artista gallega había culminado sus estudios de guitarra clásica en el centro superior de música Musikene de Donostia y apenas había lanzado un par de singles en los que dejaba entrever su gusto por la bossa nova, el jazz vocal, el folk y la calidez en general. Vivía en la capital guipuzcoana y se prodigaba poco en directo. Como le pasaba a la gallega universal Rosalía de Castro, la morriña estaba muy presente en su vida.

Un tiempo después de su bautismo en el Jazzaldia donostiarra, Antía Muíño publicó un primer álbum, Carta aberta (2022), que se convirtió en un pequeño fenómeno el mismo año que explotó Tanxugueiras, símbolo nacional gallego que resucitaba la música tradicional desde una perspectiva contemporánea. Las canciones, generalmente delicadas y jazzísticas de aquel trabajo, convivían con alguna pieza más movida como Tango de Oural.

La dulce vuelta a Tabakalera

El pasado 21 de marzo, Antía Muíño pudo presentar al público donostiarra las canciones de su último disco en la sala Kutxa Fundazioa Kluba de Tabakalera. Fue la primera vez en varios años que actuaba en la ciudad desde la anterior gira con Carta aberta. “Me hacía mucha ilusión volver”, comenta Antía. Tocó con la banda al completo en un escenario que conoce de sobra y donde interpretaron canciones de sus dos discos de estudio. Fue un directo emocionante que tuvo, reconoce, “un significado especial”. El nuevo álbum ha sido producido al alimón entre ella y el conocido productor gallego Hevi, y en él se incluyen pinceladas de la música argentina, del fado portugués e incluso un pasodoble muy peculiar con instrumentos de viento en la canción Amor fugaz.

En verano de 2023, Antía decidió regresar a casa, a una pequeña localidad cercana a Santiago. Las raíces de su familia están repartidas entre Milladoiro y la Costa da Morte, ambas ubicadas en la provincia de A Coruña. “Siempre tuve en mente volver a mi tierra y estar con mi gente. Tenía claro que mi vida la quería hacer aquí”, cuenta la cantante, compositora y guitarrista por teléfono desde Galicia. Anfibia por veces, publicado el pasado mes de febrero, es su segundo trabajo. En este nuevo álbum, continúa explorando la canción de autor gallega y el jazz con incursiones esporádicas en otras latitudes musicales.

¿Este es un disco de contrastes? Hay temas puramente introspectivos y otros más hacia fuera, casi celebratorios.

-Sí, totalmente. Una de las ideas en la producción era poder reflejar esos contrastes, que al final también son propios de la vida. Como dices, hay temas que son más introspectivos, reflexivos e íntimos, pero también quería que contrastaran con otros que fueran más enérgicos y celebratorios y que no todo quedara en lo lánguido y lo íntimo. Una de las razones por las que este disco se llama Anfibia por veces es porque se mueve en diferentes registros, pero todos ellos forman parte del mismo universo. Yo misma me suelo sentir así a nivel vital: a veces estoy más para dentro y otras todo lo contrario.

¿Lo de anfibia es por su apego al mar? 

-Es también el título de una de las canciones, en la que reflexiono sobre la identidad y mi relación con la tierra que habito, que en mi caso es Galicia. Me remite a un mundo de humedad, agua y lluvia en el que no solo hay mar. 

Por cierto, ¿llueve más en Santiago o en Donostia?

-Yo creo que más aquí, en Santiago. Depende de la época del año. Recuerdo que cuando me mudé, en aquel invierno llovió muchísimo. Con las ganas que tenía yo de venir..., (ríe). Ya sabes: si llueve mucho, mal; y si no llueve, también mal. Me gusta moverme en esa ambivalencia. 

En el disco colaboran tres nombres de la escena gallega: la brass band femenina Brassica Rapa, la chelista Margarida Mariño y el cuarteto de pandereiras Lilaina. 

-Los temas nacen desde la guitarra y la voz y luego siempre pienso en cómo se pueden vestir para poder sacarle el máximo partido. Cada canción me pide algo determinado. Tenía claro que además de los músicos que tocan conmigo, quería que las colaboraciones fueran de mujeres, y además de mujeres intérpretes. Sobre todo, me interesaba la figura femenina de intérprete o instrumentista, porque creo que no está tan visibilizada. Estamos acostumbrados a ver a una mujer vocalista, lo que está muy bien y ojalá siga siendo así, pero se debería poner más el foco en las mujeres instrumentistas. 

En su caso, canta y toca la guitarra.

-Con lo que más disfruto y más libre me siento es con la voz, pero también soy guitarrista. Y cuando empecé, notaba que a veces a mi faceta de instrumentista y compositora no se le daba la importancia suficiente y quedaba relegada a un segundo plano.

Carta aberta nació en Donostia y este segundo disco se ha gestado íntegramente en Galicia, ¿pero realmente habitan mundos tan distintos?

-Carta aberta tiene mucha conexión con Euskadi y se grabó en Oiartzun. Quería plasmar lo que venía haciendo desde un tiempo atrás y fue, entre comillas, un disco menos pensado que servía como una carta de presentación. La identidad gallega siempre está muy presente en mis discos, pero esta vez yo quería que se sintiera y respirara; desde la manera de componer las letras, a veces utilizando las formas de las coplas tradicionales, y también con instrumentos de la percusión gallega, que los sacamos de contexto para incluirlos en una música más moderna. Ser gallega ocupa una parte importante de mi identidad. 

Está de moda reivindicar la tradición en la música desde una óptica actual. ¿Por qué cree que el folclore vuelve a despertar interés y ya no es algo viejuno?

-Es una pregunta difícil. Supongo que se verá dentro de algunos años, cuando a nivel sociológico se analice esta tendencia a revisitar el folclore desde otro prisma. En Galicia el folclore siempre ha estado muy vivo; no ha sido algo que se percibía como de antaño o de ayer. No es una pieza de museo. Se vive de una manera muy orgánica. Pero quizás esta vuelta se deba a una respuesta a un mundo cada vez más globalizado: una manera de rebelarnos frente a él, acercándonos a nuestra identidad propia, explorándola y yendo a la raíz de lo que somos. Puede ser también una manera de unirnos como comunidad en un proyecto compartido y de sentirnos así parte de una colectividad. 

¿Tanxugueiras ha sido un punto de inflexión en la escena de la música gallega?

-No sé si ha sido claramente un punto de inflexión. Cuando fueron al Benidorm Fest sí que fue un bum o un fenómeno, sobre todo porque llegó a unas cotas, digamos, más mainstream, y conectó con gente que no tenía relación con el mundo de la música tradicional y el galego. En este sentido, sí que fue algo diferente que no había pasado antes. 

¿Se ve cantando algún día en Eurovisión?

-Sí, me veo perfectamente, pero se tendrían que dar unas circunstancias concretas. No haría una música ajena a mí por cumplir una serie de expectativas y poder encajar en un formato determinado. Pero si lo que yo hago puede encajar, por qué no.

Ahí está el ejemplo de Salvador Sobral de hace unos años.

-Sí, es verdad.

¿Echa de menos algo de Donostia?

-La playa. Tener el monte y el mar al lado de la ciudad y poder ir a pasear. Eso es algo que me encanta de Euskadi.

2026-04-12T15:42:43+02:00
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