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Alberto Ramírez es un artista prolífico que vive con pasión el arte y, a pesar de que la salud le ha dado un susto recientemente, se ha embarcado en el proyecto de implicar al Ayuntamiento de Soraluze en la creación de un patronato al que donaría un total de 200 obras.
Donación y traslado a Madrid
100 de esas obras son fruto de su espíritu creador y las otras 100 forman parte de la gran colección que ha ido acumulando a lo largo de los 50 años que lleva vinculado al mundo del arte dando forma a un conjunto que el propio Ramírez valora en 500.000 euros.
A este proyecto se le suma el de trasladar el proyecto de Oreka Art a Madrid, otra de las ideas que bullen en la cabeza del artista y coleccionista soraluzetarra.
Un coleccionista precoz
El interés de Ramírez por el arte se inició cuando era un niño.
Él mismo se define como un coleccionista precoz. Esa pulsión le llevaba a coleccionar desde piedras hasta plumas de gallo y todo tipo de objetos que despertaban su interés, por lo que no es extraño que terminara atrapado en el arte.
Un cuadro de "Montalbán"
Tenía 15 años cuando compró su primera obra, un cuadro inspirado en el mundo de los toros de ‘Montalbán’, un pintor constructivista gaditano con el que el terminó teniendo una relación casi familiar.
“Compré la obra a plazos. En verano trabajaba en una tornillería para poder pagarla. En un momento dado no pude hacerlo y mi padre se la devolvió. ‘Montalban’ la guardó y, cuando reuní el dinero suficiente, la recuperé. Todavía la conservo”.
Inagotable capacidad creadora
Han pasado 50 años desde aquella fecha y, con ellos, toda una vida en la que Ramírez ha dado rienda suelta a una capacidad creadora inagotable.
“Puedo tener unas 5.000 piezas, entre pinturas y esculturas. Hay muchas obras mías de diferentes épocas. Reconozco que soy un artista con una capacidad de producción bestial. Tengo obras repartidas por las paredes del laboratorio, mi casa, la galería... Hay cajas con obras pendientes de catalogar. Hasta que no hagamos ese estudio no puedo dar una cifra exacta de las obras que tengo”.
Compras y donaciones
Estas obras conviven junto con las que ha ido coleccionando a lo largo de su vida.
Algunas son donaciones de los artistas que ha pasado por Oreka Art, pero la mayor parte son fruto de las compras que Ramírez ha hecho en este tiempo.
“Hay unas pocas donaciones de autores que han expuesto en la galería, pero el 95% de la colección la he comprado con mi dinero. El coleccionismo no se puede considerar una adicción, pero puede hacer que se resienta tu economía. La verdad es que he vivido como un monje de clausura y mis gastos han estado relacionados en buena medida con el arte”.
Intereses comunes
En ese interés por coleccionar no ha faltado un sistema de comercio tan tradicional como el del trueque. Alberto Ramírez es protésico dental y, como es lógico, los artistas tienen problemas dentales y ahí es donde sus intereses han confluido.
”Cuando la economía está resentida, hay que buscar soluciones éticas que beneficien a ambas partes. Así es como surgió la posibilidad del trueque, cambiando prótesis dentales por arte. Yo aportaba mi trabajo especializado y el artista su obra”.
Una primera etapa
La primera galería de Oreka Art abrió sus puertas en Gabolats en 2008. Durante dos años se convirtió en un eje de actividad artística que se tradujo en la organización de once exposiciones anuales.
Sin embargo, la crisis económica derivada de la burbuja inmobiliaria y los préstamos de alto riesgo que asoló al mundo tuvo reflejo en la economía local, y la retirada de una subvención municipal de 3.000 euros anuales por parte del Ayuntamiento de Soraluze le obligó a cerrar la sala en 2010.
De Ermua a Soraluze
u pasión por exponer le llevó a programar varias exposiciones en el Palacio Lobiano de Ermua en los años siguientes , antes de embarcarse en la aventura de abrir una nueva galería en la misma calle Gabolats en la que se encontraba la anterior en 2020, en plena pandemia.
Desde entonces ha programado más de ochenta exposiciones. Por la sala han pasado artistas como Koldobika Jauregi, Juan Chillida, Manolo Oyonarte, Fernando Beorlegui o Iñaki Ruiz de Eguino, y se han podido admirar obras de artistas universales como Picasso y Tàpies, convirtiendo a Oreka Art “en todo un lujo” para una población tan pequeña como Soraluze, como apunta Ramírez.
La propuesta del patronato
Ahora, quiere dar un nuevo paso con la creación de un patronato que preservaría parte de su obra y de la colección que ha acumulado.
El proyecto tiene como premisa una donación al Ayuntamiento de Soraluze, al que anima a habilitar una sala en la que se puedan admirar esas obras.
“Mi idea es donar 200 obras, 100 mías y otras de la colección que he ido reuniendo. El valor del conjunto puede rondar los 500.000 euros. La mayor parte de los artistas representados son vascos, aunque también hay autores de Madrid y Francia. El objetivo es que las obras se estudien, se vean y se conserven en un espacio adecuado. Con una persona destinada a ese fin y un espacio digno, que se podría habilitar en algunos de los locales que tiene el Ayuntamiento, sería suficiente”, manifestó Ramírez.
Estado de salud
El pasado diciembre sufrió una fuerte bajada de tensión que derivó en una cardiopatía que le llevó a permanecer ingresado más de un mes. La causa fue una hepatitis autoinmune generado por su propio cuerpo que le está llevando a seguir un duro tratamiento de recuperación.
Ahora está de baja y reconoce que quizá tenga que “bajar un poco el pistón”, pero parece que no va a ser fácil “Uno tiene la sangre que tiene y, al final, hacemos lo único que sabemos hacer”.
De hecho, en estos momentos está dando forma a la idea de llevar Oreka Art a Madrid. El proyecto se desarrollaría en un espacio compartido con su hija, que impulsa allí un centro de yoga. La idea es dividir el local entre la actividad artística y el nuevo proyecto profesional de la familia.
Programa de exposiciones
Tampoco parece que su delicada salud vaya a frenar la agenda de exposiciones de la galería de Soraluze.
Esta semana ha concluido la exposición de Josette Da Costa, y en febrero dará comienzo una muestra de grabados y serigrafías de 35 artistas europeos y americanos entre los que se incluye una obra del propio Alberto Ramírez.
En marzo habrá ocasión de admirar el trabajo de la grabadora Vitalia Spanova y, más adelante, la sala se llenará con una exposición de arte egipcio. El fin de año estará marcado por la exposición “Homenaje a Picasso” y una muestra dedicada a Tàpies.