Las prisas nunca han sido buenas consejeras, pero en estos momentos Carlos Alcaraz está en una carrera contrarreloj para poder presentarse con garantías en el US Open.
El jugador español, actual número dos del mundo, afronta una semana clave en la que deberá evaluar si su estado físico le permite viajar a Nueva York para defender el título que conquistó en la edición de 2025 frente al italiano Jannik Sinner. Curiosamente, este último también arrastra problemas físicos en la rodilla que le obligaron a ausentarse de Cincinnati.
Quedan menos de dos semanas para el torneo neoyorquino y la intención del murciano es jugar, pero la decisión final dependerá íntegramente de las sensaciones que experimente en sus últimos entrenamientos.
Su regreso se ha ido retrasando
Aunque la hoja de ruta inicial de su equipo contemplaba su regreso en el Masters 1000 de Cincinnati para coger ritmo competitivo, el español decidió borrarse de la lista de inscritos apenas cinco días después de retomar los entrenamientos al aire libre el 31 de julio.
Este repentino cambio de planes motivó un viaje urgente del doctor Ángel Ruiz Cotorro a Alicante para supervisar personalmente la evolución de la articulación del jugador. Actualmente, el tenista de El Palmar se entrena siempre utilizando una malla compresiva en su brazo derecho, un elemento que le otorga mayor seguridad y confianza a la hora de ejecutar sus golpes.
Nadie podrá decir que el tenista no está poniendo de su parte: ha establecido su campamento base en las pistas rápidas de la Real Sociedad Club de Campo de Murcia. A lo largo de los últimos días, ha ido elevando progresivamente la carga de trabajo, llegando a completar sesiones de hasta tres horas.
El proceso está siendo positivo; de hecho, este pasado fin de semana completó una jornada de altísima intensidad junto al jugador lituano Vilius Gaubas, actual número 123 de la ATP, donde pudo golpear la pelota con mucha más soltura y acabó con sensaciones esperanzadoras.
Un viejo amigo como compañero
En esta exigente fase final de su preparación, Alcaraz ha contado además con un compañero de entrenamiento de muchísimo nivel: Holger Rune. El jugador danés se desplazó hasta el sureste español para ejercitarse con el murciano, uniendo fuerzas en un momento deportivo delicado para ambos.
El tenista Holger Rune tras vencer el torneo
Rune arrastra su propia pesadilla con las lesiones, ya que no juega desde que se rompió el tendón de Aquiles el 18 de octubre del año pasado, durante las semifinales del torneo de Estocolmo contra Ugo Humbert.
Aunque el danés llegó a escalar hasta el cuarto puesto de la clasificación mundial en agosto de 2023, su reaparición en las pistas se ha ido posponiendo de forma constante.
Un Plan B
Tomando como referencia su calendario del año anterior, el equipo del español calcula que el vuelo hacia Estados Unidos debería producirse entre el domingo 23 y el lunes 24 de agosto, siempre y cuando la muñeca responda a la perfección durante los tests de alta intensidad de esta semana.
En caso de que el dolor persista o el cuerpo pida prudencia y se descarte su participación en el US Open, el plan alternativo pasa por reaparecer directamente en la Laver Cup, evento que se disputará del 25 al 27 de septiembre.
Lo que sí está completamente descartado, tal y como ya se había adelantado a principios de agosto, es su participación con la selección española en la serie de Copa Davis que se jugará frente a Chile en Santiago.