Todos los estamentos de Bilbao Basket calientan motores ante la gran e histórica cita de mañana miércoles. No todos los días se juega una final europea, y menos en casa. Miribilla aguarda a las ocho de la tarde para que el balón eche a rodar en la vuelta del cara o cruz, como hace un año, pero esta vez ante su gente, con el PAOK griego como último escollo previo a alzar el trofeo de la FIBA Europe Cup.
A la tercera intentona continental fue la vencida, en la primera ocasión que una final se ventilaba a doble partido para los Hombres de Negro, y se ganó. Ahora llega la segunda, y la cuarta en total si se apela al poco más de cuarto de siglo de vida del club. Quedan en la retina de su más veteranos seguidores sendas ilusiones frustradas en la Eurocup, con aquella Final Four del Buesa Arena en 2010 y la semifinal perdida ante el Alba Berlín, y la de 2013 en la belga ciudad de Charleroi que también salió rana, en aquella ocasión ante el Lokomotiv Kuban.
Gestionar el marcador
Mucho se tiene a favor para volver a ser el mejor en un torneo europeo, pero no todo. Empezando por el resultado adverso de la ida jugada el miércoles pasado en Salónica: "Es una magnífica noticia que la vuelta sea en Bilbao y tenemos gente experta" para saber gestionar un marcador adverso con 40 minutos -como mínimo- por delante, e incluso si se tuerce aún más que ese 79-73 que UCAM Murcia fue incapaz de voltear en la anterior ronda, pero el dúo de analistas de ONDA VASCA, Xabier Aja y Txutxo Sanz advierten de que, aún conscientes de la evidente dificultad que se presenta, el equipo de Sito Alonso vivió "un partido muy raro que no pasa a estos niveles. Que te doblen el rebote y te cojan todos los rebotes ofensivos".
Más allá de esos seis puntos a remontar, la calidad que atesora el bloque heleno va a poner a prueba al cuadro de Jaume Ponsarnau, que hoy martes ha cumplido 55 primaveras. Va a estar obligado a sacar a relucir su amplio repertorio de virtudes, ya que va a ser un partido que, "de fácil, nada, porque PAOK se agarra a los partidos que da gusto, tienen dos estadounidenses que saben de qué va a esto y van a pelear el partido pero confío en Miribilla", comenta Aja. "Allí tuvo un 25 por ciento en acierto de tres cuando en ACB acredita un 35. Si sube el porcentaje, va a ganar, pero no sin sufrir".
"Tiene más argumentos que PAOK"
El champán está enfriando en el Bilbao Arena, solo falta conocer cuál de los dos vestuarios celebra la fiesta. Por lo que a los locales concierne, todo está preparado: "Es la primera final en casa y hay que celebrarla como se merece. La afición ha pasado años complicado y tiene que disfrutarlo como se lo merece". Para ello no se cuenta con ventaja pero Txutxo advierte de que ambos "están muy iguales, y habiendo perdido de cuatro o ganado de dos, sería igual de complicado", porque el adversario "se agarra a la mentalidad que tiene pero si Krampelj, Petrasek y Normantas hacen lo normal, BB tiene más argumentos que PAOK. Y Pantzar, con uno de diez, no creo que lo vuelva a ver", significan.
Todo pasa en busca del éxito por que "defensivamente repitamos en el interior. Lo hicimos muy bien con Hlinason, Kramplej y Petrasek", y "ser constante. Si se te van de seis, no pierdas la cabeza. Si la pierdes, adiós", pero la dupla técnica está confiada que no se va a dar porque "no va a tener en Miribilla los mismos nervios, las canastas no son las de PAOK" y, algo que se da por supuesto, es que la marea negra influirá en todos los aspectos para que el título no se escabulla.
Es una oportunidad única en la vida que se quiere aprovechar. Quién sabe si vuelve a dar. Por cierto, el club ha anunciado que cada asistente recibirá una camiseta conmemorativa además de una pieza del mosaico que tendrá lugar en el graderío. Habrá 'tifo' por todo lo alto, como la ocasión lo requiere.