Actualizado hace 8 minutos
Los hogares del Estado acumulan, según los últimos datos del Banco de España, más de 1,1 billones de euros entre cuentas corrientes y depósitos bancarios que, prácticamente, no ofrecen ningún tipo de rendimiento ni beneficio a sus titulares.
Así, la mayor parte de la ciudadanía ha mantenido durante años su dinero inmóvil en cuentas sin intereses ni rentabilidad por miedo al riesgo, manteniendo el ahorro estancado y sufriendo los efectos de la inflación. La consecuencia de este conservadurismo en las finanzas es que el dinero no desaparece de la cuenta, pero pierde valor cada día.
“No es que el ahorrador quiera perder dinero. El problema es que, muchas veces, no es consciente de que lo está perdiendo”, explica Andrea Morales, experta financiera del comparador HelpMyCash. En su opinión, esto se debe a una combinación de aversión al riesgo y poca educación financiera que empuja a muchos hogares a mantener grandes cantidades de dinero en cuentas al 0% por tranquilidad psicológica.
Mantenimiento de los tipos por el BCE
Por otra parte, el mantenimiento de los tipos de interés al 2% por parte del Banco Central Europeo (BCE) no incentiva a los bancos tradicionales a ser competitivos a la hora de lanzar nuevas ofertas de ahorro para sus clientes.
“ Un hogar con 50.000 euros inmovilizados en una cuenta sin retribución, pierde sobre 1.500 euros de poder adquisitivo al año con una inflación del 3% ”
En este sentido, y según estadísticas del organismo internacional, la remuneración media de los depósitos a la vista apenas alcanza el 0,26% para hogares, mientras que los depósitos a plazo ofrecen de media un 1,86%. Todo ello con una inflación anual estimada del IPC en abril de 2026 del 3,2%, de acuerdo con el indicador adelantado elaborado por el INE.
Guerra de rentabilidad sin riesgo
A pesar de los datos, este panorama estancado está comenzando a transformarse con movimientos en las ofertas del sector bancario, sobre todo por parte de los neobancos y las entidades europeas, que están cambiando las reglas de juego. “Estamos ante el inicio de una nueva guerra de rentabilidad sin riesgo”, resume la especialista.
Así, y según un análisis de HelpMyCash sobre este cambio de tendencia, la rentabilidad se está volviendo a utilizar como reclamo para atraer nuevos clientes con dinero en cuenta. En este escenario, el comparador ha detectado que, en apenas cuatro días, cuatro entidades financieras han mejorado sus ofertas elevando la rentabilidad de sus cuentas y depósitos hasta incluso superar el 3% TAE (Tasa Anual Equivalente).
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Objetivo: atraer liquidez y captar ahorro
De esta manera, la rentabilidad media de los mejores depósitos anuales supera ya el 2,5%, con ofertas que han alcanzado unos niveles que hasta hace poco parecían difíciles de conseguir. "En HelpMyCash llevamos la cuenta y, desde finales de abril, al menos ocho bancos han revisado al alza sus productos de ahorro”, añade Morales.
Este movimiento comenzó con el lituano SME Bank que llegó al 2,96% TAE. A su vez, el letón BluOr Bank subió a 3%TAE y, solo un día después, Mano Bank elevó su plazo fijo a 12 meses al 3,05% TAE. Por su parte, el neobanco alemán Trade Republic aumentó del 2% al 3,04%TAE la retribución de su cuenta remunerada para nuevos clientes.
Mejores depósitos a plazo fijo:
- Banca March: 12 meses al 2,50% TAE exclusivo para nuevos clientes.
- Deutsche Bank: puede alcanzar el 3,25% TAE si se cumplen determinadas condiciones.
- WiZink: un 2,85% TAE a 18 meses y un 2,60% TAE a 36 meses.
- Arquia Banca: permite un 2,50% TAE a seis meses, aunque también exige vinculación.
Todos están cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos.
*Ranking actualizado a mayo de 2026
Fuente: HelpMyCash
Los neobancos y las 'fintechs'
Respecto a qué entidades están ofreciendo mayor rentabilidad para atraer clientes, son los neobancos y las fintechs las que están liderando esta transición. En términos generales, su principal diferencia respecto a la banca tradicional es la optimización de recursos. Así, el mayor porcentaje de tecnología de los neobancos busca otorgar mejores rendimientos en menos tiempo. Para ello, no disponen de sucursales físicas pero sí cuentan con empleados.
Ofrecen servicios –cuentas y tarjetas– como un banco convencional pero a través de aplicaciones móviles. Al no contar con infraestructuras tan grandes, las comisiones (casi) desaparecen, y los trámites se agilizan. Disponen de un catálogo de productos más limitado pero muy optimizado.
Foco en la autogestión
Su prevalencia en este tipo de movimientos obedece a varios factores. Según los hermanos Iñigo e Unai Sánchez Rosón, expertos financieros al frente de la consultora independiente SR Financial, uno de los motivos es el interés emergente de la gente joven por las inversiones en ahorro; “no porque dispongan de un gran patrimonio, sino porque este perfil de cliente se preocupa en tener la capacidad de entender para generar a futuro un ahorro que no solo sea a través de un gestor externo”, explica Iñigo.
En este sentido, los neobancos ofrecen acompañamiento pero se enfocan más en la autogestión, logrando dar mayores rendimientos. Se han ahorrado esa parte de estructura generando mucha plataforma tecnológica. “Por este lado, se puede entender que lleguen a unas rentabilidades que los grandes bancos no alcanzan o no pueden ofrecer porque se agotarían en los recursos propios”, añade.
“ Los capitales desde los que parten los neobancos son mínimos. Así, desde 1.000 euros de ahorro es posible contratar un producto, mientras que en la banca tradicional, es necesario disponer de más liquidez ”
Otro aspecto importante intrínseco a estas plataformas es la autonomía que otorgan. “En la era de la digitalización, tanto los neobancos como las fintechs dan mucha libertad para poder decidir en cada momento qué producto contratar a través de sus apps. La banca tradicional también ofrece esta posibilidad pero hay otros muchos productos que obligan al cliente a pasar por la oficina. Esta libertad casa muy bien con gente familiarizada con trabajar a nivel digital en su día a día”, continúa Unai.
A su vez, otro factor importante es que existe menos aversión al riesgo por parte de la gente joven. “Deciden probar; esta prueba implica una experiencia, lo que, a su vez, les genera conocimiento”, argumenta. Se trata de una forma autodidacta de aprender, también validada por toda la información y la capacidad que hay a través de la inteligencia artificial y de canales de comunicación como las redes sociales.