Actualizado hace 2 minutos
Friedrich Merz y Emmanuel Macron volvieron a verse las caras este jueves. El canciller alemán recibió al presidente francés en Brühl, a las afueras de Colonia, para un nuevo consejo de ministros franco-alemán que tendrá lugar este viernes y que llega en un momento especialmente delicado para el principal motor político de la Unión Europea.
El lugar elegido para este consejo de ministros, el Castillo de Augustusburg, es precisamente donde el general Charles de Gaulle y el canciller Konrad Adenauer se reunieron en septiembre de 1962 para sentar las bases del Tratado del Elíseo, firmado cuatro meses después.
La de este viernes será la segunda reunión de este formato que ambos líderes celebren juntos, después de la de Toulon el año pasado, donde acordaron una agenda económica común de la que ahora se esperan nuevos proyectos. Pero esta vez el encuentro estará mucho más centrado en la seguridad y la defensa, dos ámbitos que han cobrado un protagonismo inédito en el Viejo Continente al calor de la guerra de Ucrania.
El encuentro no parte de cero. Francia y Alemania han conseguido cerrar recientemente una de las diferencias que más había enturbiado su relación en Bruselas, el debate sobre la política energética europea. Fuentes del Elíseo destacaron el acuerdo alcanzado en torno al principio de neutralidad tecnológica, que permitirá respaldar tanto la energía nuclear como las renovables dentro de los mecanismos europeos.
Además, la cita llega apenas semanas después de que quedara definitivamente enterrado el Futuro Sistema Aéreo de Combate (FCAS), el ambicioso programa llamado a desarrollar el avión de combate europeo del futuro y considerado durante años uno de los grandes símbolos de la cooperación industrial entre Berlín y París. Lejos de interpretar ese desenlace como un punto final, ambos gobiernos quieren aprovechar el encuentro de hoy para reorientar su cooperación militar hacia proyectos considerados más viables y con resultados más rápidos.
"El fracaso del FCAS fue un punto de ruptura, aunque el FCAS no fracasó enteramente, hay aspectos del proyecto como la 'nube de combate' que está muy desarrollada y vale la pena mantener", explicó a la agencia Efe Max Becker, experto en defensa del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores (DGAP). A su juicio, ambos gobiernos deberían concentrar sus esfuerzos en proyectos con resultados visibles a corto plazo, como mejorar los sistemas de alerta temprana, reforzar la defensa antiaérea, desarrollar capacidades de ataque de precisión de largo alcance, impulsar la producción masiva de drones de bajo coste o avanzar en la cooperación espacial y en materia de disuasión nuclear.
Sobre la mesa estarán también el futuro del proyecto del tanque europeo MGCS, el desarrollo del Eurodrone, la creación de una fuerza internacional para Ucrania de cara al escenario posbélico y la posibilidad de que militares alemanes participen en ejercicios nucleares organizados por Francia.
Además de la defensa, ambos gobiernos intentarán acercar posiciones sobre el próximo marco financiero plurianual de la Unión Europea. Berlín mantiene sus reservas sobre el presupuesto comunitario de 1,72 billones de euros planteado por Bruselas, mientras que París reconoce diferencias sobre el volumen del gasto y las fuentes de financiación, aunque insiste en que la coordinación entre ambos países sigue siendo imprescindible.
Elecciones francesas
Las elecciones presidenciales francesas de 2027 también planearán sobre la reunión. La posibilidad de una victoria de la extrema derecha alimenta las dudas sobre la continuidad de algunos compromisos estratégicos, una incertidumbre que, según Elias Ricken, experto en las relaciones franco-alemanas del DGAP, se percibe tanto en París como en Berlín.
El canciller alemán tampoco llega en su mejor momento. Merz afronta la cita con una popularidad en mínimos, un escenario que limita su margen político para impulsar grandes acuerdos.