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En días de calor extremo, los hogares se convierten en un verdadero horno debido a las subidas de temperaturas en el interior de la casa. Es por ese motivo que para templar el ambiente, hay trucos que se pueden poner en marcha sin gastar mucho dinero. Entre otros, tenemos el del yogur, con el que bajar varios grados la temperatura del entorno de forma sencilla.
El truco del yogur para la casa
Este método se ha hecho viral gracias al ingeniero ambiental Tom Greenhill, responsable de la plataforma Heatwave Toolkit y experto en la descarbonización de edificios, que propone untar el exterior de las ventanas del hogar a base de yogur natural.
Todo gira en torno a un principio arquitectónico del bloqueo de los rayos del sol. Cuando la radiación golpea directamente en la ventana, la energía atraviesa el cristal y calienta el suelo, las paredes y los muebles, aumentando el calor de la casa.
Yogur con una cuchara
¿Por qué funciona según la ciencia?
Al colocar una fina capa de yogur en el exterior del vidrio y al dejar que se seque, se crea una capa que actúa de forma parecida a un cristal serigrafiado. De este modo, refleja y dispersa la radiación solar antes de que penetre en la vivienda.
De hecho, hay estudios, como los llevados a cabo por la Universidad de Loughborough aplicaron este truco en un experimento real usando dos viviendas iguales. Mientras que en una de ellas se cubrieron los cristales con yogur griego, en la otra no se trataron.
Los resultados aseguraron la eficacia del método: la temperatura media del interior de la primera vivienda bajó 0,6 grados y, en los momentos de más intensidad, se llegaron a registrar diferencias de hasta 3,5 grados menos en comparación con la segunda.
Un yogur natural.
Una opción ideal para inquilinos y presupuestos ajustados
A diferencia de otras soluciones más caras, el yogur es una buena alternativa para personas que viven del alquiler, residentes en edificios históricos protegidos donde no se puede alterar la fachada, o con núcleos familiares con presupuestos ajustados.
Y por si fuera poco, el yogur, al ser un elemento biodegradable e inodoro, que se limpia fácilmente con agua, no atrae ningún insecto y tampoco perjudica al medio ambiente. Por lo tanto, representa una gran cantidad de ventajas.
Las ventanas son una buena parte de la zona donde colocar el yogur
Inconvenientes y mejores alternativas
Aunque este truco del yogur parece muy práctico, lo cierto es que también implica algunos pequeños riesgos que no se pueden pasar por alto a la hora de aplicarlo en la casa en estas fechas de verano y calor.
Por un lado, al ser un producto alimentario, emplearlo para la limpieza del hogar da pie a un pequeño dilema moral. Por no hablar de que es algo tedioso de poner en marcha y que su contenido graso podría dañar a largo plazo las gomas y juntas selladoras del acristalamiento.
En caso de no querer optar por este recurso, los expertos aconsejan elegir persianas anticalor, toldos exteriores o hasta sábanas húmedas en el exterior de la ventana. Con estas ideas, logramos frenar el sol antes de que toque el cristal y bajando la temperatura.