A pesar de que nos encontramos a las puertas de septiembre, todavía hay muchas personas que siguen viajando. Uno de los factores a tener en cuenta es, como es de esperar, es el precio del vuelo. Y si a eso le añadimos que algunos desplazamientos tienen escala, todo es más complicado. Pero todo es más sencillo si se aplica un truco que vale oro, que explican medios como ‘Onda Cero’.
Un método infalible para viajar
Se trata del truco del aeropuerto secundario, con el que evitar los aeropuertos principales de grandes ciudades. En su lugar, se apuesta por terminales alternativas situadas a muy corta distancia y así se ahorra más dinero a la hora de viajar.
A pesar de que este proceso puede exigir un trayecto extra en transporte público (generalmente breve), no cabe ninguna duda de que la diferencia de precio en los billetes de avión compensa este esfuerzo.
Una mujer en el aeropuerto
El origen del ahorro: tasas y competencia
Para entender mejor este truco, es importante entender que algunas compañías aéreas low cost suelen operar con aeropuertos secundarios, porque sus tasas de despegue y aterrizaje son bastante más económicas que en los grandes centros de conexión.
Y si a eso le sumamos que compañías líderes apuestan por rutas principales, es evidente pensar que operadoras más pequeñas cubren esos huecos. Por lo tanto, al reducir estos gastos operativos, las aerolíneas pueden ofrecer a sus clientes tarifas mucho más competitivas y atractivas.
El interior de un avión con sus respectivos asientos
Tener todo controlado antes del viaje
Antes de comprar los billetes de avión, y con el objetivo de viajar más barato, es fundamental buscar el precio total sumando el billete lo más económico posible y el transporte terrestre posterior (tren o autobús) hasta el destino final.
Y, del mismo modo, una vez llegados al lugar de vacaciones, apostar por los medios de transporte o desplazamiento más baratos para ahorrar durante el viaje, así como mirando las frecuencias, ofertas y descuentos más asequibles.
Una mujer espera para embarcar en su vuelo.
Ventajas de viajar en temporada baja
Ahora que el verano se acerca a su fin, viajar en temporada baja, normalmente el mes de septiembre, es una de las mejores opciones para desconectar. Lo principal es que el ahorro es muy grande. Al terminar la temporada alta de julio y agosto, las aerolíneas, los hoteles y las plataformas de alquiler vacacional reducen sus tarifas.
Por otro lado, la tranquilidad y la ausencia de masificaciones transforman la experiencia. Al coincidir con la vuelta a la rutina, los destinos turísticos, los museos y las playas se vacían, por lo que no hay tantas aglomeraciones y el ambiente suele ser mucho más relajado y tranquilo.
Tampoco podemos olvidar que el clima es ideal. En buena parte del hemisferio norte, septiembre tiene temperaturas más suaves para hacer turismo y relajarse en la playa. Por ende, es una época muy apetecible para viajar.
Dejando a un lado el mes de septiembre, hay otros que son igual de competitivos a lo largo del año, como enero y febrero, con buenos precios en vuelos y hoteles, que conviene echar un vistazo para dar con oportunidades únicas.