Oncólogos creen que el cáncer de pulmón del Papa León XIV se ha cogido "a tiempo", pero advierten de que "habrá que esperar al análisis definitivo" del tumor para confirmar su estadio y establecer el pronóstico.
El secretario del Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GECP) y jefe del Servicio de Oncología del Hospital Universitario Doctor Balmis de Alicante, Bartomeu Massutí, explica que León XIV ha sido diagnosticado de un adenocarcinoma de pulmón, uno de los tipos "más frecuentes" de cáncer de pulmón.
"Es un tumor maligno que, según la información disponible, estaba localizado y ha podido extirparse mediante cirugía", detalla el oncólogo, que añade que "aunque se trata de una enfermedad grave, el hecho de que haya podido operarse con intención curativa es una buena noticia".
Además, Bartomeu Massutí apunta que "en tumores pequeños y sin afectación ganglionar, las posibilidades de curación pueden situarse entre el 75% y el 90%". "No obstante, habrá que esperar a los resultados definitivos para conocer el alcance de la enfermedad", sostiene.
El doctor explica que "lo más importante ahora es que tenga una buena recuperación tras la intervención, vigilando su función respiratoria y evitando posibles complicaciones" y que la cirugía mínimamente invasiva que se le ha practicado "suele permitir una recuperación más rápida y con menos dolor que la cirugía convencional".
"En algunos pacientes, el alta puede producirse incluso a las 48 horas, aunque dependerá de su evolución. Después, será necesario analizar los resultados de la cirugía para determinar si es suficiente o si necesita algún tratamiento complementario", indica.
MÁS FRECUENTE A PARTIR DE LOS 65 AÑOS
Sobre si es una enfermedad normal para su edad, Bartomeu Massutí detalla que "el cáncer de pulmón es más frecuente a partir de los 65 años, por lo que no es un diagnóstico infrecuente en una persona de 71 años, aunque eso no significa que sea algo normal por la edad".
"Por lo que conocemos, el tumor se ha detectado en una fase inicial y estaba localizado, lo cual es positivo. Poder intervenir quirúrgicamente ofrece mayores posibilidades de curación, aunque habrá que esperar al análisis definitivo del tumor para confirmar su estadio y establecer el pronóstico", indica.
Por su parte, el presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), Javier de Castro, resalta que "posiblemente, este caso, se había diagnosticado una etapa temprana gracias a un chequeo o un estudio al cual ha sido sometido el Santo Padre".
LA IMPORTANCIA DE LA DETECCIÓN PRECOZ
El doctor De Castro incide en que el cáncer de pulmón supone el número uno en mortalidad "posiblemente porque el 40% de los casos se detecta en etapas avanzadas donde la curación no es posible", por lo que defiende estrategias de detección precoz.
"Los programas de detección precoz, como al que se ha sometido el Papa, son los que realmente pueden aumentar la posibilidad de curación de los pacientes al ser detectados en esta etapa inicial donde la cirugía puede ser curativa en la mayoría de casos", remarca el doctor.
En su caso, la jefa de cirugía torácica del hospital Puerta de Hierro de Madrid, Nuria Novoa, ha explicado en declaraciones a Trece, recogidas por Europa Press, que el pronóstico final depende de varios elementos fundamentales. Entre ellos, la especialista ha destacado, en primer lugar, "el tamaño del tumor en sí", al señalar que en el caso de un nódulo se trata de una lesión de "máximo tres centímetros".
Asimismo, ha indicado que el segundo elemento clave son "los ganglios linfáticos" que se hayan podido extraer a lo largo del procedimiento quirúrgico. Por otra parte, la doctora Novoa ha precisado que los medios de análisis disponibles antes de que el patólogo examine el nódulo extraído son bastante aproximados, pero no resultan cien por cien exactos.
En todo caso, ha comentado que al estar la lesión localizada permite pensar que ha ido a quirófano con una enfermedad "muy precoz, cogida a tiempo" y con "muchas expectativas de que las cosas vayan bien".
No obstante, ha remarcado que la última palabra la tiene el patólogo, quien se encarga de analizar todas las piezas y de determinar hasta dónde llegaba exactamente la enfermedad, es decir, si se encontraba "solo dentro del pulmón y de la porción" extirpada o si, por el contrario, existe afectación en alguno de los ganglios retirados en la intervención. En este último caso, habría que recurrir a algún tratamiento como radioterapia o quimioterapia.