La sanidad pública vasca afronta una semana crítica. Un total de 9.000 médicos y facultativos de Osakidetza están convocados a secundar dos nuevas jornadas de huelga los días 14 y 15 de enero. Esta movilización, impulsada por el Sindicato Médico de Euskadi (SME), tiene como objetivo principal exigir la creación de un estatuto marco médico propio que reconozca las particularidades y la alta cualificación de este colectivo profesional.
Las movilizaciones se están desarrollando en distintos puntos. En Donostia-San Sebastián, el personal médico se ha manifestado desde las 7:30 horas, en un recorrido entre el Hospital Universitario Donostia y el Oncológico. En Bilbao, la concentración principal se desarrolla a las puertas del Hospital de Cruces, mientras que en Iruñea-Pamplona se ha convocado una manifestación a las 19:00 horas desde la plaza del Castillo.
El vicepresidente del Sindicato Médico de Euskadi, Nestor Morchon, ha advertido de que, si no hay avances, no descartan una huelga indefinida. Según datos oficiales, las anteriores convocatorias en Osakidetza no superaron el 20 % de seguimiento, aunque en esta ocasión están llamados al paro alrededor de 9.000 profesionales.
En cuanto a los servicios mínimos, en atención primaria deberá haber al menos un facultativo por centro; en atención hospitalaria se funcionará como en un día festivo, y urgencias, cirugías y oncología deberán mantenerse al 100 %.
El conflicto, que ya vivió un episodio de paros el pasado mes de diciembre entre los días 9 y 12, se recrudece ante la "falta de avances" en el diálogo con el Ministerio de Sanidad. Según han denunciado los representantes sindicales, el colectivo siente un profundo "cansancio" derivado de la presión asistencial y una planificación deficiente que ha derivado en una grave escasez de profesionales.
Concentraciones por la dignidad profesional
Para visibilizar lo que califican como una situación de "hartazgo y cansancio" insoportable, el SME ha organizado diversos actos de protesta. El primer día de huelga, este miércoles, la movilización principal ha tenido lugar frente al Hospital de Cruces, en Bizkaia. Por su parte, para el jueves está prevista una concentración a las once de la mañana ante el ambulatorio Olaguibel de Vitoria.
Ana Santorcuato, delegada del SME y médico de Urgencias, ha subrayado que el colectivo médico busca negociar sus propias condiciones de forma independiente. Como parte de la Agrupación Por un Estatuto Médico y Facultativo (APEMYF), el sindicato insiste en que las necesidades de los médicos son "muy específicas" y presentan "grandes diferencias" respecto a otros colectivos del sector sanitario que actualmente se negocian de forma conjunta.
Ausencia de representación real en la negociación
Uno de los puntos de mayor fricción es la composición de las mesas de negociación actuales. Santorcuato ha denunciado que la representación de los facultativos es "prácticamente nula", ya que cuentan con un representante con "voz pero sin voto". Esta falta de capacidad de decisión implica que las medidas adoptadas no tienen en cuenta la especial formación, capacidad y competencias que deberían estar claramente definidas en la clasificación profesional del colectivo.
Además, el sindicato critica la ambigüedad de las propuestas ministeriales. Según las fuentes, el tratamiento de la jornada complementaria es especialmente lesivo para los facultativos: a pesar de firmar contratos como personal funcionario, se les obliga a trabajar más horas que a cualquier otro funcionario público, sin que ese exceso de tiempo compute de cara a la jubilación.
Un sistema al límite por la falta de planificación
El conflicto laboral no solo responde a cuestiones estatutarias, sino también a la degradación de las condiciones de trabajo diarias. Los médicos de Osakidetza denuncian "jornadas esclavizantes" motivadas por el déficit de personal. Según explican desde el SME, no se ha realizado una buena planificación a largo plazo ni se han implementado medidas efectivas para retener a los profesionales en el sistema público.
Esta escasez se ha visto agravada recientemente por el aumento de la presión asistencial vinculada a la epidemia de gripe, una situación que se afronta sin ningún tipo de refuerzo de personal. La combinación de una carga ética muy potente y unas condiciones de trabajo agotadoras ha llevado a los médicos a una situación límite. "Si hay una huelga es porque el hartazgo es importante", sentencian desde el sindicato.
Hacia una huelga de carácter indefinido
El horizonte de las movilizaciones es incierto y tiende a la radicalización si no se producen movimientos por parte de la administración. Tras las huelgas de diciembre, el colectivo asegura que no ha habido ningún avance de peso que solucione sus problemas estructurales. Aunque se han producido ligeras modificaciones en las propuestas, el SME las considera insuficientes para abrir una verdadera vía de negociación.
Ante este escenario, Ana Santorcuato ha advertido que el colectivo está revisando su estrategia y no descarta recurrir a una huelga de carácter indefinido si el Ministerio de Sanidad persiste en su negativa a escuchar sus demandas de un estatuto propio.