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Cada vez es más frecuente leer noticias de que cierra algún comercio pequeño de cualquier pueblo. Esta vez, ha ocurrido en Zarautz, que se ha quedado sin la única juguetería que quedaba. JM cerró definitivamente sus puertas para siempre después de 30 años de apertura. El establecimiento, situado en Hegoalde kalea, junto al Maxi Eroski, se despidió el sábado de la villa con un mensaje de agradecimiento. “Con una gran pena, pero con el corazón feliz por el apoyo y amor recibido todos estos años”, publicaron en Instagram. “Estamos muy agradecidos a todos nuestros clientes que han jugado con nosotros hasta hoy”, comentó el día del cierre Anabel García, encargada, a este periódico.
Abrir sus propias tiendas
La historia de JM Jostailuak se remonta a hace más de 30 años, cuando los hijos del fundador de Kapaxko, empresa dedicada a la venta de juguetes al por mayor, decidieron abrir al público sus propias tiendas. El nombre JM proviene de los dueños originales, Jaime y Miguel Ángel, quienes iniciaron el proyecto. Desde el primer día, García asumió la responsabilidad de gestionar el establecimiento, labor que mantuvo hasta el sábado.
Anabel García sujetando al muñeco de Blas en los inicios de JM.
En su trayectoria, JM llegó a contar con dos tiendas en Zarautz y otra en Azpeitia (cerrada el año pasado). Durante décadas, la juguetería era un punto de referencia para quienes buscaban juguetes y disfraces, especialmente en fechas señaladas como cumpleaños, Reyes o Carnaval.
"No hay relevo generacional y estamos abiertos a poder traspasar"
El cierre responde a que “no hay relevo generacional y estamos abiertos a poder traspasar, aunque de momento nadie se ha interesado”, señala.
Con el paso de los años, la dinámica del negocio fue cambiando. Antes, las ventas estaban concentradas en momentos específicos del calendario, pero actualmente los hábitos de compra se reparten más a lo largo del año. “Aun así, las nuevas generaciones tienden a adquirir muchos de los productos por internet y es una pena”. Además, la tienda mantuvo hasta el final la atención personalizada y ofreció un espacio donde los clientes podían recibir asesoramiento y recomendaciones.
Trabajadoras de JM Jostailuak celebrando el 20º aniversario.
"Está siendo un día duro"
El cierre de JM no solo marca el fin de un negocio, sino también el final de un referente local que acompañó a varias generaciones de zarauztarras y de gente de alrededor en su infancia y en celebraciones especiales. “Hemos visto a la gente crecer y, después, venir con sus niños. Una juguetería para un niño es un regalo de por sí, porque ven todos los juguetes juntos y siempre están fascinados”. Por eso, “este día para mí está siendo duro, llevo tres décadas aquí y va a ser difícil despedirme de este sitio y de este trabajo”, confiesa García.
Ahora, tras más de 30 años de actividad, Zarautz se queda sin su juguetería de referencia. Además, la historia de JM Jostailuak refleja el ciclo de los comercios familiares. Son proyectos que se comienzan con toda la ilusión del mundo, se consolidan con mucho esfuerzo y acaban con la satisfacción de haber acompañado a los y las zarauztarras durante varias décadas.
“Estamos muy agradecidos a todos nuestros clientes que han estado viniendo durante tanto tiempo. Sin ellos, este sueño que ha durado 30 años no podría haberse cumplido. Aunque es un día duro, guardaré un recuerdo muy bonito de esta historia”, finaliza.