Titánico. Un poder inmenso. José Javier Zabaleta masacró este domingo a Julen Martija en el frontón Labrit de Iruñea y se acoda en la final del Torneo de San Fermín de este martes. El de Etxarren repite comparecencia en la cita por el cetro iruindarra junto con Peio Etxeberria, pertrechado en los cuadros alegres con una zurda violenta, agresiva y veloz. Los navarros buscarán su segundo entorchado seguido contra Unai Laso y Martxel Iztueta.
Determinante
Fue Zabaleta determinante y al terminar el encuentro reconoció que en el cestaño había una pelota que no era "muy adecuada" para el escenario por "botona". El caso es que el pelotari de Sakana torturó a Martija en el rebote, acabó siete tantos en su cuenta corriente, recetó tortícolis a Jokin Altuna y destrozó un partido que no tuvo historia alguna.
Jugó de forma inteligente también Peio Etxeberria, rematando cuando tuvo la oportunidad, seleccionando las manzanas buenas y acabando con la zurda. En su catálogo de remates destacaron los paralelos con esa mano brillante que posee, pero también un dos paredes en los primeros compases que dejó clavado a Altuna III. El gancho le funcionó. Sonrió Peio con un juego alegre y eficaz. Una buena reivindicación para el actual campeón del Cuatro y Medio oficial y que jugará el Masters en Segunda.
Velocidad
Peio Etxeberria y Zabaleta se meten en la final de San Fermín al derrotar a Altuna III y Martija en el Labrit.
Trabajó el zenoztarra a favor de obra, pero lo hizo con sentido, sin precipitación. Metió velocidad a la pelota, buscó altura y cargó con aún más trabajo a Martija. Se abrieron distancias desde los primeros compases para anotar un naufragio colorado sin paliativos. No fue un mal partido de Altuna III y Martija, sino que se vieron superados, especialmente con una pelota con salida con la que Zabaleta encontró fácil el rebote y Julen se vio como un condenado en el paredón. Mal asunto. Distancias amplias y apenas respuestas. 0-5, 2-8, 3-12 y 4-18. Todo el pescado vendido.
Altuna III se buscó las habichuelas a contrapelo, en el filo de la navaja, porque no había otra opción: navegar con el viento de cara, sin apenas pelota para entrar y en las que tenía, para achicar agua en defensa, en una trayectoria ascendente, un muro cada vez más empinado que acabó transformándose en el Everest en un día de tormenta. Jokin, no obstante, regaló al público del Labrit dos carambolas desde la contracancha de mandíbula desencajada. Fue notable la del 6-18. Por entonces, Peio Etxeberria, su homólogo cerca del frontis, contabilizaba 25 pelotazos más en la tarea.
Desequilibrio
Murió el partido sin el espectáculo de la igualdad, pero con la sensación de que si funcionan Peio Etxeberria y Zabaleta, campeones del Parejas de 2024, Laso e Iztueta pueden entonar el 'Pobre de mí' con unas horas de antelación. Será un duelo de poder a poder.
Como muestra del dominio de Zabaleta, puro músculo desencadenado, quedó la ambición que demostró en el 7-19. Entró con la zurda y tiró la pelota arrimada. Fue su único error y se lamentó como si hubiera hecho un parche. En cambio, su camino fue de lucimiento, de brillantez absoluta. Puso a Martija a bailar en un escenario terrorífico, en el que apenas le quedó más remedio que aguantar el chaparrón e, incluso, se marchó del Labrit con un pelotazo atrás en su cuenta (el 2-5).
Pese a todo, fue tan abrumadora e hipertrofiada la propuesta azul que el encuentro terminó yéndose por el sumidero en apenas 50 minutos y 335 pelotazos a buena. Demasiada diferencia.