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La vicepresidenta segunda del Gobierno español y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ha encargado este jueves a la comisión que asesora al Gobierno español sobre el salario mínimo interprofesional (SMI) que haga su propuesta de subida para el ejercicio 2027 antes de finales de este mes o principios de noviembre, como tope máximo.
Así lo ha señalado tras reunirse con los expertos de esta comisión, que, según ha insistido la ministra, estaban convocados antes de que el presidente español, Pedro Sánchez, anunciara la disolución de las Cortes y la celebración de elecciones generales para el próximo 29 de noviembre.
Impacto de la inflación en los hogares
Díaz no ha entrado en si dará tiempo a aprobar la subida del SMI de 2027 antes de los comicios y se ha limitado a señalar que les ha dado un plazo a los expertos para su informe y que después se convocaría la mesa de diálogo social para abordar la propuesta, como se ha hecho siempre. Lo que sí ha dicho es que el 1 de enero, las empresas ya deberían conocer cuánto va a subir el salario mínimo en 2027.
"La vida de los trabajadores y las empresas no se detiene por un proceso electoral", ha subrayado la ministra, que además ha añadido que, una vez llegue la propuesta a la mesa de negociación con sindicatos y empresarios, le gustaría que los trabajos fueran rápido y culminaran con un acuerdo de todas las partes.
La ministra ha pedido a los expertos que, de cara a la propuesta para la subida del SMI, tengan en cuenta la fuerte alza que han experimentado los precios, con una inflación actual del 4,9%, así como los "históricos" márgenes empresariales, la buena evolución económica y el avance de la productividad.
"Toca ajustarse el cinturón un poquito por arriba, no por abajo", ha insistido Díaz, que ha resaltado que los beneficios empresariales están creciendo más de un 20% y su margen sobre ventas, más de un 8%.
"Los márgenes empresariales duplican en España los europeos en todos los sectores. Están en máximos. El margen sobre las ventas está en el 8,4% y el resultado de las empresas ha crecido más de un 20%. Nunca en la historia de la democracia han alcanzado estos márgenes", ha enfatizado.
Sin pérdida de poder adquisitivo
Así, y como todos los años, Díaz ha encargado a los expertos que su propuesta cumpla dos criterios; que el SMI represente al menos el 60% del salario medio, como mandata la Carta Social Europea, y que no pierda poder adquisitivo respecto a la evolución de la inflación.
Además, este año se ha pedido a los expertos que estudien el impacto del SMI en los hogares con menos renta, porque son los que reciben esta renta mínima más a menudo. "La inflación está impactando de manera específica en esos hogares, en la alimentación, en el transporte, en la vivienda y en los costes energéticos, y estos hogares son quienes sostienen o reciben de manera singular el salario mínimo", ha expuesto.