La temporada de bodas ha dejado una factura mucho más elevada de lo esperado para algunos invitados. Regalos, desplazamientos, alojamiento y vestuario pueden convertir la asistencia a varios enlaces en un importante desembolso, especialmente cuando las celebraciones se organizan lejos del lugar de residencia de los asistentes.
Eso es precisamente lo que ha puesto sobre la mesa el periodista Ismael Suárez, colaborador de A vivir que son dos días, de la Cadena SER. Después de acudir a tres bodas este año, asegura que el gasto acumulado entre regalos y desplazamientos ha alcanzado los 2.130 euros.
Su análisis parte de una experiencia personal, pero advierte sobre una cuestión cada vez más habitual: el coste de asistir a una boda puede crecer considerablemente cuando se celebran fuera de la ciudad de residencia y cuando los novios diseñan celebraciones cada vez más completas.
Las buenas temperaturas y la luz del sol durante más horas en el día hacen que muchos elijan estos meses para celebrar sus grandes momentos vitales, como pueden ser las bodas.
"Ya está bien de casarse": la factura de tres bodas
Suárez arrancó su intervención con una frase contundente: "Ya está bien de casarse". El periodista explicó que, después de asistir a tres enlaces, ha comprobado de primera mano cómo se ha disparado el presupuesto necesario para acudir como invitado.
"He calculado que me he gastado en bodas entre regalos y desplazamientos 2.130 euros", aseguró.
La cifra supone una media aproximada de 710 euros por boda, aunque el propio periodista no incluye en ese cálculo todos los posibles gastos que puede asumir un invitado, como la ropa, peluquería, alojamiento o determinados desplazamientos internos.
Con el inicio de septiembre y el regreso a la rutina, Suárez reconoce que ese desembolso ha tenido un impacto directo sobre sus finanzas. La habitual "cuesta de septiembre" se ha complicado bastante por culpa de todos esos gastos.
Los contrayentes buscan cada vez lugares más especiales (y costosos).
Bodas cada vez más lejos de casa
Uno de los factores que más ha elevado su factura, según su experiencia, es la distancia. El periodista explica que ninguna de las tres bodas a las que ha asistido este año se celebró cerca de su lugar de residencia, Madrid.
La más próxima tuvo lugar en Toledo, mientras que la más lejana fue en Italia. Una tendencia que no resulta extraña en un momento en el que muchas parejas buscan espacios singulares, hoteles, fincas o destinos diferentes para celebrar su enlace. Los problemas para los invitados, no obstante, se multiplican: cuanto más lejos se celebra una boda, mayor puede ser el coste final. Al precio del regalo se suman billetes de tren o avión, combustible, alojamiento y otros gastos asociados al viaje.
"Las bodas están evolucionando de una forma exagerada"
Suárez también pone el foco en la evolución de las propias celebraciones. A su juicio, algunas bodas han dejado de ser únicamente un banquete con familiares y amigos para convertirse en eventos con actividades y experiencias adicionales. "Las bodas están evolucionando de una forma que yo creo que es exagerada, son ferias", defendió.
Como ejemplo, relató que en una de las celebraciones a las que acudió había incluso una persona que hacía tatuajes durante el evento o dientes de oro. "Sales hecho un choni, te compras un Cupra y fichas por el Madrid-Castilla"
La proliferación de este tipo de propuestas convierte algunas bodas en auténticas experiencias diseñadas al detalle, aunque también puede contribuir a elevar el presupuesto de los novios y, de forma indirecta, las expectativas de los invitados.
El regalo: otro gasto que pesa
La otra gran partida señalada por el periodista es el regalo. Según explicó, ha llegado a aportar 200 euros para el obsequio a los novios en algunas de estas celebraciones. El propio Suárez ironizó sobre este sistema y llegó a plantear que los invitados deberían tener capacidad para decidir el regalo de manera común.
"Tendrían que hacerse asambleas para elegir al menos un regalo entre todos, como el viaje de novios", bromeó.