La Bienal Internacional de Máquina Herramienta cumple 33 ediciones liderando el calendario internacional de un sector clave para nuestra economía. En este caso vuelve a celebrarse en el mes de marzo por lo que el certamen se posiciona como la primera gran cita mundial del año, facilitando que las empresas tengan más tiempo para madurar pedidos y negociaciones en un contexto económico global que requiere de nuevos espacios de encuentro.
BIEMH proyecta cifras de crecimiento notables, con más de 1.500 firmas expositoras procedentes de 34 países y una previsión de asistencia que oscila "entre 35.000 y 40.000 visitantes" según ha señalado en ONDA VASCA, el director general del Bilbao Exhibition Centre, Xabier Basáñez. Ante la actual incertidumbre geopolítica, el lema Carpe Diem invita a las empresas a diversificar mercados y buscar alternativas competitivas. En este escenario, el certamen se presenta como una herramienta clave para combatir la inestabilidad, subrayando el director que "aprovecha la Bienal porque te puede dar oportunidades de negocio" y actuar como un motor de reactivación económica para la industria.
Una feria al "máximo nivel"
El contenido tecnológico de la feria refleja la transformación radical hacia la fabricación avanzada, donde la digitalización y la robótica son protagonistas absolutas. Basáñez afirma con rotundidad que el sector ha evolucionado hasta un punto en el que "prácticamente el 100% de las máquinas incorpora tecnología basada en la digitalización", ya que en la actualidad cualquier equipo industrial depende del software para su funcionamiento. Esta vanguardia se complementa con el trabajo de centros tecnológicos que anticipan soluciones en inteligencia artificial, permitiendo que el BEC sea el escenario donde se puede "anticipar el futuro" a través de máquinas conectadas que permiten el mantenimiento predictivo y un control exhaustivo de la producción.
Finalmente, subraya, la Bienal refuerza el posicionamiento de la industria vasca en el panorama global, compitiendo directamente con potencias como Japón, Alemania o Estados Unidos. Basáñez resalta que contar con una feria de referencia mundial en casa otorga un valor incalculable a las empresas locales, fomentando alianzas estratégicas que van más allá de la simple compraventa. Para el director general del BEC, esta cita representa "el máximo nivel de innovación tecnológica que se puede dar en un certamen" en España, consolidando a Euskadi como un referente internacional en calidad y desarrollo industrial tras más de seis décadas de trayectoria