Vida y estilo

Vistas impresionantes en uno de los rincones más alucinantes de Gipuzkoa

Se trata de un recorrido que nos adentra en un entorno único y que nos guía hacia un tesoro que merece la pena visitar
Vistas desde Ojo de Aitzulo / '2 vascos por el mundo'

Hay lugares en la geografía vasca que parecen diseñados para dejarnos sin aliento, y el Ojo de Aitzulo es, sin duda, uno de los más espectaculares. Situado en las entrañas del Parque Natural de Aizkorri-Aratz, en el término municipal de Oñati (Gipuzkoa), este cuadro de la naturaleza es una descomunal cavidad caliza que atraviesa la montaña de lado a lado, creando una ventana natural gigantesca sobre el abismo. Si buscas una caminata que combine una geología única y unas vistas panorámicas impresionantes, visitar este rincón es un plan imbatible dentro de Euskal Herria.

La ruta al detalle

Para descubrir este tesoro realizamos una ruta circular fácil de 8 kilómetros ideal para completar en unas tres o cuatro horas a ritmo tranquilo y perfecta para disfrutar tanto con amigos como en familia si los niños están un poco acostumbrados a caminar por el monte.

La aventura comienza dejando el coche en el parking en el inicio de la ruta, situado en el recóndito barrio de Araotz, una pequeña constelación de caseríos rodeados de pastos verdes a las afueras de Oñati. El sendero arranca desde este punto y nos exige subir unos 400 metros de desnivel, una subida constante pero asequible si se afronta sin prisas. Los primeros pasos discurren por una pista asfaltada que rápidamente se transforma en un sendero de tierra y grava, llena, en sus laterales, por helechos, robles y pinos.

A medida que ganamos altura, los árboles empiezan a desaparecer y el paisaje se vuelve puramente dominado por una roca gris y afilada. El camino nos lleva en primer lugar hacia la espectacular Cueva de Sandaili, una cavidad abierta en la roca donde se esconde una pequeña ermita.

Tras dejar atrás la ermita, el sendero nos lleva hacia la rampa más empinada de la zona. De repente, tras superar una bajada de roca y tras coronar el monte Orkatzategi, tedremos en frente unas vistas espectaculares del embalse de Urkulu y veremos de lejos el monte Anboto y el Udalaitz. Al bajar de la cima por la vía indicada, la montaña se abre y nos topamos de frente con la majestuosidad del Ojo de Aitzulo. Entrar en esta inmensa bóveda natural, esculpida por la erosión durante millones de años, es una experiencia casi mística. Al asomarnos al gran orificio central, nos encontramos suspendidos sobre un precipicio que nos ofrece una panorámica brutal de todo el valle de Araotz. El regreso se realiza rodeando la cresta montañosa en un descenso entre prados.

El ojo de Aitzulo Gonzalo Pérez Zunzunegui

Planes y pueblos cercanos que merecen la pena

Una vez completada la caminata, el entorno de la comarca ofrece planes culturales y gastronómicos de primer nivel para rematar un día redondo. La parada obligatoria al bajar del monte es Oñati, calificada por muchos historiadores como la "Toledo vasca" debido a su patrimonio. Aquí se encuentra la Universidad de Sancti Spiritus, una joya del estilo renacentista del siglo XVI que destaca por su fachada esculpida en piedra y su bellísimo claustro, siendo la primera universidad que existió en toda Euskal Herria. También merece una visita la imponente Iglesia de San Miguel Arcángel, de estilo gótico, que cuenta con la particularidad de tener un claustro construido directamente sobre el cauce del río.

A escasos diez minutos de Oñati, colgado sobre un barranco espectacular, se levanta el Santuario de Arantzazu. Este templo es el sanctasanctórum del arte contemporáneo vasco y un lugar de peregrinación imprescindible. Construido en los años cincuenta del siglo XX, en su edificación participaron los artistas locales más vanguardistas de la época.

Patatas, queso Idiazabal y carnes

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La mesa en esta zona de Gipuzkoa es contundente y está muy ligada a los productos que genera el propio Parque Natural de Aizkorri-Aratz. Para empezar el picoteo tras la caminata, cualquier taberna de la plaza de Oñati sirve raciones de queso Idiazabal artesanal, elaborado con leche cruda de oveja latxa, que destaca por su sabor intenso y su textura.

Para disfrutar de una comida espectacular tras visitar el Ojo de Aitzulo, la zona cuenta con opciones excelentes. En el propio casco histórico de Oñati, el restaurante Zelai Zabal es una parada muy recomendada por los viajeros y destaca por su cocina tradicional vasca con toques modernos, sus pescados frescos del Cantábrico y un menú del día con una relación calidad-precio "excepcional". Si prefieres comer rodeado de un paisaje de montaña sobrecogedor tras visitar el Santuario de Arantzazu, el restaurante Goiko Benta (ubicado junto a Arantzazu) destaca en las plataformas de turismo por ofrecer raciones abundantes, guisos caseros y carnes excelentes en un ambiente rústico inmejorable.

26/07/2026