En la carretera del sacacorchos, Corkscrew Road, descorchó la gloria Jay Vine el pasado jueves. Voló el australiano como los corchos que salen disparados tras agitarse y dibujan un vuelo incontrolable.
Espumoso, pizpireto y vivaz, el australiano cató la victoria que le fijó este domingo en la peana del Tour Down Under, donde festejó con el confeti de la alegría el ascendente sobre la prueba australiana, aunque un canguro que asaltó la vía le lanzó al suelo. Fue una caída leve, como la de las hojas que besan el suelo en otoño.
En la orla de fin de carrera le acompañaron, Mauro Schmid, segundo, y Harry Sweeny, tercero. Posaron cerca pero les separaba un mundo, pertenecían a dimensiones distintas.
La jornada final en Stirling presenció al apabullante, Matthew Brennan, un muchacho que esprinta iracundo, a modo de un adolescente con hambre espantosa.
Matthew Brennan se ha hecho con la etapa
El inglés, un velocista emparentado con el brutalismo, celebró el triunfo en el cierre del Tour Down Under, prueba que agarró con fuerza días atrás Vine, epítome del dominio del UAE.
Solo el accidente de Narváez, que padeció una dura caída el sábado, impidió que el equipo de los Emiratos doblara en el podio.
Dominio de Jay Vine
Sin la presencia del ecuatoriano, Vine saludó desde el púlpito de la autoridad por encima de Schmid y Sweeny, ambos con una desventaja superior al minuto. La distancia es sideral. Los astros señalaron a Vine, profeta en su tierra.
El ciclista que vino del rodillo, que obtuvo un contrato profesional porque movió montañas de vatios y fue el ciclista que más avanzó sin moverse, mostró lo mejor de su repertorio en la cita australiana.
Campeón de Australia de contrarreloj, su primera victoria del curso, puso en marcha el contador de triunfos con celeridad. En apenas unos días de Enero ha sumado tres éxitos a su hoja de servicios. Vine tenía memorizada la senda a la victoria.
Refrescó la memoria, los días que no se olvidan, los buenos recuerdos. En 2023 disfrutó de las mismas vistas. Dos veces campeón en la carrera de sus paisajes.
Brenann remata
Asistió cómodo Vine al laureado esprint de Matthew Brennan como fin de fiesta. El inglés, 13 triunfos en las alforjas con apenas 20 años, es una bala. Vine no tuvo que apresurarse el último día.
Después de un buen prólogo en el amanecer de la prueba, su dominio databa del jueves, cuando sentenció la carrera con un despegue demencial después de que Adam Yates prendiera la mecha en Corkscrew Road.
En esa subida, en el sacacorchos se desbordó Vine. Narváez le acompañó en el sidecar del triunfo. Dos hombres y un destino. Alcanzaron juntos la meta aquel día hasta que una caída dura descabalgó a Narváez, que abandonó la carrera en ambulancia. Vine se quedó a solas para ejercer sobre sus dominios en Australia. Vine descorcha la gloria en el Tour Down Under.