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Vidrala cerró el primer trimestre del año con un beneficio neto de 53,7 millones, -equivalente a un beneficio por acción de 1,53 euros-, un resultado que supone un aumento del 13% respecto al mismo periodo del año anterior, mientras que su facturación se situó en 367,5 millones (-1,3%). La previsión para 2026, a pesar de las dificultades de la coyuntura, es cerrar con un incremento del beneficio por encima del 5% e invertir 180 millones de euros.
El grupo fabricante de envases de vidrio, con presencia en Europa, Reino Unido y Sudamérica, dio hoy a conocer estos resultados coincidiendo con la celebración de su junta de accionistas. “Mantenemos la estrategia de, en tiempos revueltos como el actual, manejarnos con deuda baja, con fortaleza financiera”, indicó el presidente de Vidrala, Carlos Delclaux, para agregar que su negocio es “de gran futuro porque el consumidor prefiere el vidrio, es una demanda estable” y están enfocados en ser “muy competitivos”, algo que se logra con “costes muy controlados”. El presidente de Vidrala señaló que, a pesar del contexto adverso por la guerra en Oriente Medio y la “aún débil demanda” en Europa, los resultados se han visto favorecidos por el negocio en Sudamérica.
Tanto Delclaux como el CEO, Raúl Gómez, apuntaron que están llevando a cabo en Reino Unido e Irlanda un “esfuerzo de aumentar la competitividad”, para lo que se ha puesto en marcha un plan de mejora de costes, de reestructuración y de “reducción importante de plantilla”. En concreto, están inmersos en un plan de ajuste en Reino Unido e Irlanda, donde reducirán un 10% su plantilla (200), estimada en 2.000 personas.
Asimismo, reconocieron que en este proceso también entraría su planta de Laudio, pero recordaron que hace un tiempo se “hizo un trabajo previo” con “sacrificio social y diálogo social”, lo que les llevó a anunciar hace un año un plan inversor de 75 millones hasta 2027, que ahora se va a elevar hasta 80 millones. “Esto nos debería dejar en una situación estable, por lo menos en los próximos cinco años, pero la situación de la industria vasca ya la conocemos, no hay que mirar muy lejos para ver ejemplos”, añadieron.
Cuestionados por las razones de no optar por Laudio para las recientes inversiones anunciadas de alrededor de 180 millones en Albacete, explicaron que las razones por las que Vidrala invierte más en unos sitios tienen que ver una mayor competitividad derivada de costes energéticos, los incentivos para atraer inversión y con la competitividad laboral. “Ahí se juntan conflictividades históricas, absentismo y acceso a mano de obra en el entorno. Y es fácil entender la diferencia entre un lugar y otro”, remarcaron. No obstante, Vidrala, con esos 80 millones de inversión, está anunciando “futuro en Laudio”, cuya actividad representa menos del 5% de la total.