Vida y estilo

Vía verde del Plazaola, entre bosques, túneles y viaductos

Recorremos la primera parte de esta Via Verde navarro-guipuzcoana apta para todos los públicos
El camino de la Via Verde, sencillo y bonito / Gonzalo Pérez Zunzunegui

Entre Andoain y el corazón del valle del Leitzaran se extiende uno de los recorridos más singulares de Gipuzkoa. Siguiendo el antiguo trazado del ferrocarril Plazaola, la vía verde del Plazaola nos brinda un itinerario accesible que combina patrimonio industrial, naturaleza y algunos de los paisajes más bellos del territorio.

DATOS PRINCIPALES

· Kilómetros: 17,7 km

· Desnivel positivo: 200+

· Duración: corriendo 1:45h / Caminar - correr: 2:30h / Senderismo 3:15h

LLEGADA AL PUNTO DE PARTIDA 

· Desde Donostia salimos por la parte sur para tomar la GI-20. Salimos en la 13 donde accedemos a la N-1, por la cual vamos hasta dejarla en la salida 447, en nuestro destino.

· Desde Bilbao, salimos dirección Donostia por la AP-8 hasta la salida 13 donde seguimos las indicaciones anteriores.

· Desde Vitoria, saliendo por la parte este accedemos a la N-104. Pasado Argomaniz nos incorporamos a la N-1 la cual abandonamos en la salida 445, ya en Andoain

· Desde Pamplona, por la A-15 y la A-10 llegamos a Alsasua donde cogemos la N-1 sentido Donostia. Seguimos hasta nuestro destino en la salida 445.

DESCRIPCIÓN  

Con frecuencia buscamos las montañas que dominan el horizonte o los buzones que marcan el final del esfuerzo. Esta vez, sin embargo, la propuesta era diferente. Desde Andoain, el antiguo trazado del ferrocarril Plazaola nos invitaba a internarnos en el valle del Leitzaran, siguiendo un recorrido donde la historia y la naturaleza avanzan de la mano. Bosques frondosos, túneles excavados en la roca, viaductos suspendidos sobre el río y la memoria de un tren desaparecido se convertirán en los compañeros de viaje de una jornada que promete mucho más que una simple caminata.

Señal indicativa de la ruta a seguir Gonzalo Pérez Zunzunegui

Todavía con las casas del municipio a la vista, resulta difícil imaginar que en apenas unos minutos el paisaje urbano quede atrás para dar paso a uno de los corredores naturales más atractivos de Gipuzkoa. La antigua plataforma ferroviaria del Plazaola diseñada en su día para el paso de locomotoras, mantiene una pendiente suave y constante que facilita una marcha relajada, ideal para disfrutar del entorno sin necesidad de concentrarse en el esfuerzo físico.

Puente de Auzokalte Gonzalo Pérez Zunzunegui

Poco a poco el ruido desaparece. Los árboles comienzan a cerrar el horizonte y el río Leitzaran hace acto de presencia como un compañero permanente de viaje. Su sonido aparece y desaparece entre la vegetación, acompañando el recorrido con un murmullo constante que aporta una agradable sensación de tranquilidad. Uno de los primeros puntos destacados del itinerario es el puente de Auzokalte. Desde este lugar se obtiene una magnífica perspectiva del valle y del curso fluvial que lo atraviesa.

Toda la ruta esta perfectamente marcada Gonzalo Pérez Zunzunegui

Recorrer esta vía verde es también realizar un viaje por la historia. La plataforma sobre la que hoy avanzan senderistas y ciclistas perteneció al antiguo ferrocarril Plazaola, una línea que durante décadas comunicó Gipuzkoa y Navarra atravesando montañas, bosques y pequeños núcleos rurales. Aquel tren desempeñó un papel fundamental en el transporte de viajeros y mercancías. Su trazado exigió la construcción de numerosos túneles, puentes y obras de ingeniería que todavía hoy forman parte inseparable del paisaje.

Tuel de Otegieta Gonzalo Pérez Zunzunegui

Tras varios kilómetros de tranquilo avance aparece Otegieta, una de las zonas más conocidas del valle. Este espacio constituye un excelente punto de descanso y también una referencia importante dentro del recorrido. El área recreativa, los espacios abiertos y la proximidad del río convierten el lugar en un rincón especialmente agradable. Aquí el valle parece abrirse ligeramente antes de volver a cerrarse conforme nos dirigimos hacia el interior. Más allá de Otegieta, el Leitzaran muestra una de sus caras más espectaculares. El bosque adquiere mayor protagonismo y la sensación de aislamiento aumenta progresivamente. Las laderas se elevan cubiertas de vegetación mientras el río continúa abriéndose paso entre la roca.

CONSEJOS PARA REALIZAR ESTA RUTA 

Hidratación. Siempre es importante llevar buena reserva de agua, pero en este caso disponemos varias fuentes por todo el recorrido.

Calzado. Referente al calzado si el tiempo es seco valdrá con una zapatilla estándar de monte. En caso de lluvia hay que tener cuidado con varios tramos donde puede haber bastante barro y roca húmeda.

Dificultad. Ninguna salvo la distancia en función de lo que queramos alargar la ruta, en cualquier momento podemos darnos la vuelta o en el puente de Inturia continuar un poco más.

Extra. Recomendable llevar un frontal para el paso de algunos túneles un poco más largos y oscuros.

Los túneles excavados para el antiguo ferrocarril se convierten en elementos habituales del recorrido. Algunos apenas duran unos segundos. Otros obligan a caminar durante varios minutos envueltos por la oscuridad y el eco de nuestros propios pasos. Entrar en uno de ellos siempre resulta una experiencia curiosa. La temperatura desciende, el sonido cambia y la luz desaparece hasta quedar reducida a un pequeño punto brillante al final de la galería.

AL ABANDONAR CADA TUNEL, EL VERDE DEL BOSQUE APARECE CON MAS FUERZA

Junto a ellos surgen también viaductos y puentes que permiten salvar barrancos y cursos de agua. Estas estructuras ofrecen algunas de las mejores panorámicas del recorrido y permiten apreciar el extraordinario trabajo de ingeniería que supuso construir esta línea ferroviaria en un entorno tan abrupto. El camino avanza de manera cómoda y constante hasta alcanzar el puente de Inturia, uno de los lugares más emblemáticos de la ruta. Rodeado de vegetación y con el sonido del río como telón de fondo, constituye un magnífico lugar para realizar una pausa antes de emprender el regreso.

Salimos del tunel a continuar por la Via Verde Gonzalo Pérez Zunzunegui

El valle del Leitzaran posee una personalidad propia que va mucho más allá de su valor paisajístico. Durante siglos, el río fue una fuente indispensable de energía y recursos. Ferrerías, molinos y diversas actividades vinculadas al aprovechamiento forestal encontraron aquí un entorno idóneo para desarrollarse. Aunque muchas de aquellas explotaciones desaparecieron hace décadas, el paisaje conserva todavía numerosas huellas de aquella relación entre las personas y el territorio.

La central hidroeléctrica de Bertxin Gonzalo Pérez Zunzunegui

La naturaleza ha ido recuperando espacio con el paso del tiempo, suavizando viejas cicatrices e integrando los restos de antiguas construcciones en un entorno donde hoy predominan los valores ecológicos y paisajísticos. Quizás por eso el Leitzaran transmite una sensación especial. No se trata únicamente de un valle hermoso, sino de un lugar donde historia y naturaleza han aprendido a convivir. Tras disfrutar del entorno de Inturia comienza el camino de regreso hacia Andoain. El primer tramo transcurre por el mismo recorrido utilizado durante la ida. Al alcanzar nuevamente el entorno de Otegieta llega el momento de abandonar el itinerario seguido al inicio para tomar una variante más próxima al río.

El puente de la Brujas Gonzalo Pérez Zunzunegui

Uno de los puntos más interesantes de este tramo es el llamado puente de las Brujas. Su nombre despierta inevitablemente la imaginación y encaja perfectamente con la atmósfera que suele envolver el valle en los días húmedos y nubosos. Poco después aparece otro de los elementos más singulares del recorrido: el acueducto de Lizarkola. Esta construcción añade un nuevo matiz patrimonial a la jornada y permite comprender mejor la importancia histórica de las infraestructuras hidráulicas en un territorio donde el agua siempre ha desempeñado un papel fundamental. La combinación de patrimonio, naturaleza y tranquilidad convierte esta variante de regreso en un magnífico complemento al recorrido principal de la vía verde.

Puente de Inturia Gonzalo Pérez Zunzunegui

La comodidad del terreno permite además que la experiencia resulte accesible para perfiles muy diversos, desde senderistas habituales hasta personas que simplemente buscan disfrutar de una jornada al aire libre en un entorno privilegiado. Cuando finalmente regresamos a Andoain quedaba la sensación de haber recorrido mucho más que una antigua infraestructura ferroviaria. La Vía Verde del Leitzaran nos ha mostrado su extraordinaria combinación de naturaleza, patrimonio e historia. No hubo cumbres ni grandes desniveles. No hicieron falta. Bastó seguir el curso del Leitzaran a través de uno de los paisajes más hermosos de Gipuzkoa para comprender por qué este recorrido se ha convertido en una referencia para quienes disfrutan caminando. Porque a veces los mejores viajes no son los que nos llevan más alto, sino aquellos que nos permiten descubrir, paso a paso, la historia y la belleza de un territorio.

PLAN ALTERNATIVO 

Aquí van una propuesta extra con las que completar nuestra jornada:

· Experiencia con caballos: en el cercano Lasarte-Oria se encuentra el centro ecuestre Miracampos (https://hipicamiracampos.com) Aquí podemos encontrar desde clases de equitación, paseos en ponys para los más pequeños, recorridos a caballo por el monte y hasta la posibilidad de poder experimentar la equinoterapia. Se nota que les gustan los animales ya que comparten el día a día en la hípica con ocas, patos, gallinas y dos alpacas: Ozú y Beckham.

Para el tema gastronómico además de Andoáin donde disponemos de todos los servicios estamos a diez minutos en coche de Donostia y como no de su turismo de pintxos.

16/10/2026