Actualizado hace 10 minutos
Max Verstappen ha encontrado motivos para sonreír cuando la temporada se aproxima a su desenlace. El neerlandés se impuso en la carrera al esprint del Gran Premio de Singapur, por delante de Lewis Hamilton y Charles Leclerc, en una prueba accidentada que empezó con retraso por la lluvia y terminó con un golpe entre los dos McLaren que hizo crecer el número de abandonos hasta nueve. Red Bull prolonga así su proceso de recuperación después de que Verstappen estrenara su casillero de victorias de la temporada el pasado fin de semana en Sepang. Mad Max ya ha ganado en todas las pistas en las que ha competido en la Fórmula 1.
La carrera de Marina Bay fue un caos. Una fuerte tromba de agua obligó a retrasar media hora la salida y dejó el asfalto con zonas muy mojadas. Los pilotos tuvieron que montar neumáticos intermedios y completar dos vueltas de formación tras el coche de seguridad antes de tomar la salida desde la parrilla. La visibilidad, comprometida por el espray que levantaban los monoplazas, añadió dificultad a un trazado urbano que apenas concede oportunidades de adelantamiento y en el que cualquier error suele tener consecuencias inmediatas.
Russell, fuera a las primeras de cambio
George Russell fue el primero en alterar el guion. El británico, que partía desde la segunda posición, arrancó con fuerza y arrebató el liderato a Verstappen camino de la primera curva. Aunque su ventaja duró muy poco. Russell perdió el control de su Mercedes al final de la vuelta inicial, al pisar la línea blanca, y acabó contra las protecciones. El accidente obligó a neutralizar la carrera y dejó fuera a uno de los principales aspirantes a la victoria.
Verstappen recuperó entonces el mando y administró la ventaja en una pista que se iba secando de forma irregular. Hamilton se situó en la segunda plaza y Leclerc ocupó la tercera, mientras los abandonos se acumulaban. La esprint terminó registrando un número récord de retiradas para este formato, con nueve pilotos fuera: Russell, Sergio Pérez, Franco Colapinto, Lance Stroll, Isack Hadjar, Gabriel Bortoleto, Valtteri Bottas, Alexander Albon y Oscar Piastri.
Los comisarios de pista tratan de evacuar el agua en el circuito de Marina Bay.
Antonelli eleva su ventaja en el Mundial
El momento más inesperado llegó al final. Lando Norris y Oscar Piastri, los dos pilotos de McLaren, chocaron en la última vuelta cuando el primero trató de adelantar con demasiado riesgo al australiano. El incidente arruinó cuarto y quinto puesto y permitió que Kimi Antonelli se alzara hasta la cuarta plaza. El italiano aumentó así su ventaja al frente del campeonato ante una nueva jornada aciaga para Russell. La diferencia crece de 84 puntos a 89.
Mientras, Verstappen ya había hecho su trabajo. El neerlandés se dedicó a gestionar. Confirmó que el Red Bull ha ganado competitividad en las últimas citas. Después de una primera parte de temporada en la que el coche le ofreció pocos argumentos para pelear con regularidad por la victoria, los éxitos en Sepang y Singapur consolidan la sensación de que el equipo austríaco ha encontrado el progreso. “Hemos tenido algo de suerte por lo que le ha pasado a George”, admitió por otro lado Verstappen, que se encontró con una alfombra roja hacia la victoria en la última carrera al esprint de la temporada.
Si bien, Mad Max es un tipo tremendamente ambicioso, como demuestra su discurso y sus actuaciones. Al comentarle que ya había ganado en cada uno de los circuitos en los que ha competido en la Fórmula 1, su respuesta fue contudente: “Quiero ganar mañana, no hoy”.