El Gobierno de Aragón ha dado permiso este miércoles para que los vecinos de Villalangua, Salinas de Jaca, Santa María de la Peña, Bailo y Larués --en torno a 339 de los 1.049 desalojados-- puedan regresar a sus casas, días después de ser desalojados por el avance de las llamas del incendio forestal de Las Peñas de Riglos, Huesca. Sin embargo, por el momento, en Arbués y Alastuey, que en principio estaba previsto también su realojo, tendrán que esperar a una inspección después de que esta última noche haya aparecido algún humero en la zona.
El CECOPI acuerda el realojo, este miércoles, de los vecinos de siete localidades afectadas por el incendio de Riglos.
La mayor parte de estas personas se trasladó por sus propios medios o con familiares y amigos, si bien las administraciones habilitaron recursos de alojamiento para quienes lo necesitaron: 2 personas de Villalangua, 2 de Salinas de Jaca y 4 de Santa María de la Peña permanecieron alojadas en dependencias municipales de Ayerbe. Los vecinos de Larués y Bailo no requirieron alojamiento institucional durante el periodo de evacuación.
Realojo
El realojo se lleva a cabo con ayuda de la Guardia Civil y de Protección Civil del Gobierno autonómico, ha señalado el consejero de Hacienda, Interior y Administración Pública, Roberto Bermúdez de Castro, tras la reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi).
Tendrán que esperar, de momento, los vecinos de las localidades situadas al sur de incendio, los más pegados a la zona donde se originó el fuego --Triste, Peña Estación, Yeste y Anzánigo--. Se van a evaluar este miércoles "uno por uno" y se intentará tomar una decisión este miércoles. Si se autorizara el regreso, serían 546 las personas realojadas.
Más complicada es la situación de aquellos núcleos ubicados en las zonas más calientes del incendio, que deberán esperar al menos hasta que "mañana o pasado" avancen las tareas de extinción. En principio, el último pueblo que se espera realojar es Santa Cruz de la Serós.
Para facilitar el realojo, se ha garantizado el funcionamiento del suministro eléctrico y se ha entregado a cada vecino garrafas de agua y el Instituto Aragonés del Agua está llevando a cabo muestras en todos los depósitos para garantizar la calidad de la red de abastecimiento, ya que algunas captaciones están "quemadas y destrozadas" y se deberán desarrollar obras de emergencia.