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Vance empieza a ensayar su papel de heredero de Trump

El vicepresidente estadounidense centró su discurso en el nacionalismo, la defensa de la clase media y la familia tradicional
JD Vance, durante su comparecencia. / EFE

Donald Trump se reservó el cierre de la convención, pero JD Vance tuvo el discurso principal de la noche. El vicepresidente de Estados Unidos empezó a ensayar el papel de heredero del mandatario estadounidense al cierre de la convención nacional republicana celebrada estos días en Dallas, Texas. Con un discurso nacionalista, nativista y en defensa de la clase media, ocupó el escenario mientras Trump convirtió el encuentro en un nuevo ejercicio de fidelidad a su figura.

La convención --celebrada los días 9 y 10 de septiembre-- nació con el objetivo de movilizar a las bases republicanas ante las elecciones de medio mandato del próximo 3 de noviembre, en las que se renovarán toda la Cámara de Representantes y un tercio del Senado.

El encuentro fue bautizado como "Trumpapalooza", un auténtico "carnaval" alrededor del presidente. Trump habló ambos días y el primero durante casi dos horas, acompañado por miembros de su gabinete como el fiscal general Todd Blanche y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, además de Vance, el gobernador de Texas, Greg Abbott, el senador Ted Cruz y candidatos republicanos de estados clave.

Pero entre tanta exaltación al presidente apareció una importante cuestión: quién recogerá el testigo cuando Trump ya no pueda volver a presentarse a la Casa Blanca. Y Vance, que ya fue elegido por el presidente estadounidense como compañero de fórmula, parece decidido a ocupar ese puesto.

Familia tradicional y clase media

Su discurso tuvo el sello del trumpismo más nacionalista , con la defensa de la familia tradicional y de la clase media como ejes. "Tenemos que enviar un mensaje este noviembre: el país no pertenece a los radicales, no pertenece a los burócratas y no pertenece al mejor postor", proclamó.

"Este país nos fue entregado por nuestros padres y por los padres de ellos. Recibimos este derecho de nacimiento nacional", añadió Vance, en una formulación que resume su apuesta por una identidad nacional fuerte y por un electorado que el vicepresidente presenta como depositario de una herencia que debe protegerse.

La guerra de Irán introdujo, sin embargo, una grieta en el discurso de unidad republicana. Vance restó importancia a las críticas al conflicto y las redujo a una "cuestión política". A los votantes republicanos que se oponen a la guerra les pidió que no "entreguen el país a un montón de gente loca", en referencia a los demócratas.

Solo el 25 % de los estadounidenses considera necesaria la guerra, según Ipsos, mientras que apenas un tercio de los republicanos aprueba la gestión de Trump sobre el conflicto, según la NBC. Un desgaste que también parece alcanzar al presidente estadounidense. Una encuesta del Financial Times sitúa su aprobación en el 32 %, mientras que los pronósticos de Decision Desk HQ apuntan a una posible victoria demócrata en la Cámara y a una pugna abierta por el Senado.

Trump convierte su propia figura en el centro de la campaña

Trump, sin embargo, no parece dispuesto a ceder protagonismo ni siquiera a su propio vicepresidente. En un escueto discurso al cierre de la convención pidió a sus seguidores que acudieran a votar como si él mismo estuviera en juego. "Tienen que pretender que estoy en la papeleta", afirmó.

El presidente incluso llegó a admitir, entre bromas, que empieza a estar un poco “cansado” de la política. Pero ese cansancio le duró poco, y acto seguido volvió a centrar su intervención en sus temas habituales: inmigración, frontera, impuestos, seguridad, medicamentos y ataques a los demócratas.

Después llegó una escena que resume mejor que cualquier discurso la naturaleza del Partido Republicano actual. Trump pidió a los asistentes que levantaran la mano y juraran que acudirían a votar en noviembre acompañados de familiares y amigos.

"Por favor, levanten su mano derecha", instruyó el mandatario. "Le juro al mejor presidente en la historia de Estados Unidos, que nos ama tanto que ni puede respirar, que irán con mi familia (...) a votar el 3 de noviembre", dijo, dando al cierre de la convención tintes casi ceremoniales.

12/09/2026