La Agencia Vasca del Agua-URA —adscrita al departamento de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad del Gobierno Vasco— ha iniciado en Foronda una actuación para recuperar un antiguo meandro del río Zalla que en el pasado fue cortado, parcialmente rellenado y separado del natural fluir de las aguas. Se trata de que el agua retome el trazado original del río y recupere la continuidad de un meandro de cerca de 600 metros, mediante una excavación de aproximadamente 200 metros.
Buena parte del antiguo cauce sigue siendo perfectamente reconocible sobre el terreno. El trazado conserva su morfología y un bosque de ribera con árboles de buen porte. Sin embargo, una corta realizada en el pasado desvió las aguas y parte del antiguo brazo fue rellenada; lo que alteró el funcionamiento del meandro. Como consecuencia, el tramo perdió parte de su funcionalidad como ecosistema fluvial.
Se actúa, precisamente, sobre esa discontinuidad: se excava la zona rellenada para volver a conectar los tramos del antiguo cauce que todavía permanecen sobre el terreno, recuperando así el funcionamiento del meandro. La parcela presenta una plantación forestal que alcanza parcialmente el antiguo trazado, por lo que la recuperación del brazo requiere también intervenir sobre parte de esa plantación.
La intervención destaca por la relación entre la obra necesaria y el resultado ambiental perseguido: con apenas 200 metros de excavación y una inversión aproximada de 50.000 euros se recuperará el funcionamiento de cerca de 600 metros de meandro, devolviendo al río un tramo amplio de su antiguo recorrido y recuperando su función ecológica y paisajística
Un río que se lee en el paisaje
El estado actual del Zalla permite observar con especial claridad la huella dejada por la transformación del río. En estos momentos el cauce se encuentra seco en este tramo —es posible recorrer a pie el lecho y el fondo de algunas de sus grandes pozas—, mientras que el bosque de ribera permite seguir visualmente buena parte del antiguo trazo del meandro.
“No se trata de construir un río nuevo, sino de devolver el agua a un cauce que nunca terminó de desaparecer. Recuperamos una conexión relativamente pequeña para que vuelva a funcionar un meandro de cerca de 600 metros y para devolver al río parte de su espacio y de su dinámica natural”, señala Iñigo Citores, responsable de restauración de cauces de la Agencia. “A veces restaurar un río no exige grandes obras. En Foronda buena parte del trabajo ya lo ha hecho el propio río: el antiguo cauce permanece ahí y conserva buena parte de su estructura. Nuestra intervención consiste fundamentalmente en eliminar la discontinuidad para que el agua pueda volver a encontrar ese camino”, ha añadido.
La recuperación del meandro de Foronda responde a esa misma forma de entender la restauración fluvial: aprovechar la propia capacidad y las estructuras existentes del río y actuar únicamente donde es necesario para devolverle continuidad y funcionalidad.