Actualizado hace 9 minutos
El Ayuntamiento de Errenteria abonará la multa de 37.500 euros impuesta por la Agencia Vasca del Agua (URA) por la sustitución de la cubierta retráctil de la piscina de Fanderia por una estructura fija, aunque continuará defendiendo en los tribunales la actuación realizada y los intereses del municipio. La sanción ya es firme en vía administrativa, pero el Consistorio mantiene abierto un recurso contencioso-administrativo contra la orden que obliga a devolver la instalación a su estado anterior.
El origen del conflicto se sitúa en la renovación integral de la cubierta de la piscina, una actuación que el equipo de gobierno decidió impulsar en 2022 después de que un informe técnico alertara del deterioro del sistema retráctil existente y de los riesgos que podía generar para la seguridad tanto del personal de la instalación como de las personas usuarias.
Las obras comenzaron en septiembre de 2023 y concluyeron en febrero de 2024, con una inversión superior a los 650.000 euros. Desde entonces, la piscina de Fanderia ha mantenido su funcionamiento habitual, utilizándose como instalación cubierta durante los meses de invierno y como piscina al aire libre durante la temporada estival.
Incumplimiento de la normativa de Costas
Según señalan desde el Ayuntamiento, tras la finalización de los trabajos, la Agencia Vasca del Agua mostró su disconformidad con la actuación al considerar que la sustitución de la cubierta retráctil por una fija incumplía la normativa vigente en materia de Costas. Como consecuencia, URA abrió un expediente sancionador, impuso la multa económica y ordenó al Ayuntamiento restituir la cubierta a su configuración anterior.
El Consistorio defiende que la decisión de instalar una cubierta fija respondió a criterios técnicos y de seguridad. Según explica, el sistema retráctil había sufrido un deterioro progresivo debido a las condiciones ambientales de la instalación y al efecto de los productos químicos utilizados para el tratamiento del agua, hasta el punto de que había llegado al final de su vida útil y su funcionamiento resultaba inviable.
El Ayuntamiento sostiene además que la solución adoptada permite mantener el carácter abierto de la piscina durante el verano y disponer de una instalación cubierta durante el invierno, al tiempo que reduce las necesidades de mantenimiento y garantiza una mayor durabilidad de la infraestructura.
Ante la resolución de URA, el Consistorio presentó un recurso contencioso-administrativo. En el marco de este procedimiento, el juzgado acordó el pasado 26 de mayo suspender cautelarmente la obligación de retirar la cubierta actual hasta que exista una resolución definitiva. Esta medida, sin embargo, no afecta al pago de la multa, que el Ayuntamiento asumirá al haber adquirido firmeza en la vía administrativa.
Críticas del PSE-EE
La actuación también ha generado críticas por parte del PSE-EE de Errenteria. Los socialistas consideran que la situación deriva de una “mala gestión” del Gobierno municipal de EH Bildu y sostienen que la obra se ejecutó sin solicitar previamente la autorización necesaria en materia de Costas.
El portavoz del PSE-EE, Isaac Palencia, ha reclamado explicaciones sobre la decisión de ejecutar una actuación de más de 650.000 euros sin contar con ese permiso previo y ha señalado que la sanción supone, a su juicio, “la primera consecuencia económica” de una gestión que podría tener mayores repercusiones si finalmente los tribunales obligan a retirar la cubierta.
Los socialistas sostienen que el debate no debe centrarse en la necesidad de renovar la instalación, sino en el procedimiento seguido para ejecutar la obra, y reclaman al Gobierno municipal que aclare quién tomó la decisión de continuar con los trabajos y qué responsabilidades políticas se derivan de la situación.
El Ayuntamiento, por su parte, mantiene que la renovación de la cubierta era una actuación necesaria para garantizar la seguridad y mejorar la funcionalidad de la piscina de Fanderia, y asegura que continuará defendiendo su posición en la vía judicial.