Bea Campos, creadora conocida en redes como @beacamposgv y dedicada a "Rutas, Escapadas & Familia", con 19.000 seguidores en Instagram, ha publicado un vídeo que está circulando entre los amantes de las escapadas de fin de semana. El destino es San Miguel de Ereñozar, un mirador en el término municipal de Ereño que, en palabras de la propia creadora, merece sin reservas el calificativo de "espectacular".
Un peñasco con diez siglos
"San Miguel de Ereñozar se encuentra en el término municipal de Ereño, sobre las cuevas de Santimamiñe, en la cima del monte Ereñozar", explica Bea Campos en su vídeo. La ermita se alza a 446,5 metros de altitud y es, como subraya la creadora, "visible desde casi todos los puntos de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai".
Lo que no menciona la postal es que esa sencilla ermita es en realidad la última superviviente de un lugar histórico que arranca antes del año 1000. Bea Campos lo apunta con naturalidad: "esta ermita fue al parecer la parroquia originaria de Ereño, y mucho antes fue un castillo".
La ermita fue construida en el siglo X por los labradores censuarios dependientes de los señores de Bizkaia, y ejerció funciones de parroquia de la anteiglesia de Ereño hasta 1660, año en que se edificó la actual iglesia parroquial en el barrio de Elexalde. Pero antes de ser ermita y parroquia fue, efectivamente, un castillo cuya existencia documentan las propias crónicas de Alfonso XI. Las excavaciones arqueológicas del año 2008 confirmaron la existencia de estructuras defensivas y de una necrópolis medieval junto a la ermita. Los cimientos de la antigua muralla todavía son visibles alrededor de la explanada del monte. En 1409, durante las violentas luchas de bandos, el castillo fue arrasado y solo sobrevivió la ermita.
El acceso más sencillo parte del núcleo urbano de Ereño, por una carretera asfaltada que arranca justo detrás del Ayuntamiento y asciende por el noreste del monte. En coche se puede llegar hasta unos 200 metros antes de la ermita y, a pie, la subida dura entre 45 minutos y una hora.
Un enclave único
El monte Ereñozar no asoma solo sobre la historia medieval. Justo a sus pies, en la ladera que cae hacia Kortezubi, se abren las cuevas de Santimamiñe, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2008 dentro del conjunto de arte rupestre paleolítico de la cornisa cantábrica.