El escritor vasco Unai Goikoetxea culmina con 'Mala espera' su trilogía negra iniciada con Solsticio de invierno y continuada con Oscuridad sin sombras. Aunque esta entrega resuelve el misterio en torno a la desaparición de la madre de Ander Crespo, el célebre ertzaina protagonista de la saga, el autor vizcaíno ha desvelado en Las mañanas de Onda Vasca que esto podría no suponer el adiós definitivo del investigador: "En mi mente, Ander Crespo tiene dos novelas más". Goikoetxea confiesa que le resulta difícil despedirse del personaje que ha construido a lo largo de estos años a pesar de las duras vivencias que le hace experimentar a lo largo de las tramas.
La trama de Mala espera se traslada en esta ocasión al subsuelo de Bilbao, tomando como escenario principal una mina real y clausurada ubicada bajo el monte de Miribilla. Goikoetxea describe con asombro la magnitud de esta antigua explotación subterránea, cuya extensión equivale a cinco estadios de San Mamés y cuyas galerías recuerdan por sus dimensiones a la nave principal de una catedral gótica. Tras un proceso de exhaustiva documentación histórica para evitar imprecisiones técnicas, el autor entrelaza de forma orgánica la investigación de un asesinato en Miribilla con la búsqueda familiar del protagonista y la riqueza de la mitología vasca, encarnada en esta ocasión en la figura de la diosa Mari.