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El Ayuntamiento de Gernika-Lumo ha comparecido para fijar su postura institucional respecto a la okupación del edificio del Pasealeku, destinado a albergar la nueva biblioteca municipal. En una rueda de prensa encabezada por el alcalde, José María Gorroño, y respaldada por varios miembros de la corporación local, el Gobierno municipal ha defendido su gestión y ha subrayado la necesidad de garantizar el cumplimiento de la ley para llevar a cabo un proyecto destinado al conjunto de la ciudadanía.
Durante su intervención, el regidor ha remarcado que el Consistorio ha mantenido abierta la vía del diálogo en todo momento mediante diferentes reuniones —hasta siete encuentros documentados desde abril de 2025— y propuestas de alternativas que terminaron siendo rechazadas. Sin embargo, el primer edil ha sido tajante al señalar los límites de esta negociación. "Dialogar no significa renunciar a las responsabilidades que corresponden a una institución pública", afirmaba Gorroño, incidiendo en que la administración debe proteger los espacios públicos e impedir que un interés particular paralice un equipamiento comunitario.
Equipamiento estratégico para la villa
El inmueble en disputa, correspondiente al edificio sur de las antiguas escuelas públicas del Pasealeku —un espacio protegido de 1927—, albergará la nueva Biblioteca municipal mediante una reforma y rehabilitación integral. Este proyecto permitirá triplicar la superficie actual, pasando de 240 a 720 metros cuadrados. Para el Ejecutivo local, se trata de una infraestructura clave. "Es inadmisible que una okupación pueda impedir o retrasar el desarrollo de un proyecto público destinado al conjunto de Gernika-Lumo", aseveraba el alcalde, lamentando que las pretensiones iniciales de los ocupantes se transformaran en exigencias con el paso del tiempo.
El proyecto, que se gestaba desde 2008, dio los primeros pasos con el acuerdo presupuestario de este año del equipo de gobierno con EH Bildu, que contó con los votos en contra del PNV. Sin embargo, el primer edil ha lamentado la falta de apoyo de los grupos de la oposición ante esta situación. También ha denunciado las afirmaciones falsas y faltas de respeto por parte de los jóvenes durante el proceso, "el Ayuntamiento no entrará en una dinámica de confrontación y actuaremos con seriedad, responsabilidad y transparencia" afirmaba. El Gobierno municipal ha advertido también sobre las repercusiones económicas que acarrearía la paralización o el retraso de los trabajos, cuyos costes y posibles indemnizaciones a la adjudicataria se valorarán legalmente y podrían ser reclamados de forma directa a los responsables de la okupación. «Ninguna persona ni colectivo puede situarse por encima de la ley ni del interés general», concluía Gorroño.
En relación con los plazos, Gorroño ha detallado que el procedimiento administrativo para el desalojo ya se encuentra en marcha. El Consistorio inició el expediente el pasado 20 de agosto y realizó un requerimiento inicial para abandonar las instalaciones antes del 24 de agosto, con el fin de formalizar el acta de replanteo e iniciar las obras con la empresa adjudicataria, trámite que no pudo ejecutarse. El primer edil ha anunciado además que se ha abierto un trámite de audiencia formal para que los ocupantes presenten sus alegaciones dentro del cauce estrictamente legal.
Sin alternativas viables
El primer edil ha contrapuesto la situación del Pasealeku con el apoyo histórico otorgado a iniciativas culturales consolidadas como Astra. "El 12 de septiembre de 2012, hace 14 años se abrió Astra, como Fábrica de Creación Cultural. Hicimos una inversión de 1.650.000€, con más de 2.400 m² en 3 plantas», recordaba el regidor para remarcar el compromiso municipal con la diversidad de pensamiento. "Nosotros lo apoyamos entonces y ahora también", matizó, aunque ha criticado la infrautilización de algunas zonas de Astra, como una tercera planta destinada a «despensa» o «para hacer pancartas», para argumentar que la infraestructura cultural existente en la villa no está en cuestión.
Por su parte, desde la Gazte Asanblada han señalado que su intención es mantener vivo su proyecto juvenil y colectivo, supeditando la desocupación a la consecución de una alternativa espacial real, garantizada y funcional, "las alternativas que se nos han dado hasta ahora no son viables" afirman, y a pesar de compartir la necesidad de una nueva biblioteca para los jóvenes, han añadido que "cerraremos una puerta cuando se abra otra", al tiempo que afirmaban no confiar en la palabra del alcalde.