Vida y estilo

Una monja se acerca a una pareja sentada en un banco y lo que les dice arrasa en TikTok

La religiosa les suelta una charla sobre sexo ante la incredulidad de los jóvenes
La monja, dirigiéndose a la pareja.
La monja, dirigiéndose a la pareja.

Una pareja de jóvenes se encontraba charlando tranquilamente en un banco de Madrid cuando han recibido la inesperada visita de una monja que les ha soltado una charla sobre sexo con la que evidentemente no contaban. El momento ha sido grabado discretamente por la joven con su teléfono móvil y ha acabado en TikTok, donde en sólo un día acumula ya más de 4 millones de reproducciones y cerca de 20.000 comentarios, la mayoría de ellos de indignación, aunque hay quien defiende la actuación de la religiosa. "Estás con tu novio y una random te da una charla", ha escrito la joven.

En el vídeo falta el inicio de la conversación. Cuando arranca se ve ya a la monja frente a los jóvenes, que están sentados en el banco. Parece estar reprendiéndolos. “Aquí hay muchas casas y en las casas deben de haber niños mirando por las ventanas”, afirma la religiosa.

“¿Y qué hemos hecho”, pregunta la joven. “Estábamos hablando”, afirma su pareja. Pero la monja no da su brazo a torcer y comienza su sermón. “Yo no sé lo que hacíais, pero estabais muy mal sentados. Yo lo que os digo es que tenéis que aprender a quereros y a respetaros desde el amor, y cuando ya os queráis de verdad, os casáis y tenéis todo el sexo que queráis. Pero antes no, porque después hay heridas y hay disgustos de separaciones. Porque el sexo es una cosa muy íntima entre las dos personas y cuando dos rompen es lo que más cuesta dejar”.

Esas palabras dejan perplejos a los dos jóvenes. “¿A qué viene eso si estábamos sentados uno enfrente del otro?”, pregunta la chica. “Me da igual, yo os lo digo por si os pasa, que sois muy jóvenes y sois buena gente. Entonces vigila, vigila”, le dice la religiosa a la joven, antes de preguntarles, tampoco se sabe por qué, si son españoles o no. La joven afirma serlo y él asegura ser latinoamericano, ante lo que la monja continúa, dirigiéndose expresamente a ella.

“Vigila, no te quedes embarazada, que después te quedarás con el bebé y llorarás. Y te harán abortar y tendrás una herida mayor, porque te verás en el instituto que no lo podrás llevar bien, no te querrás ir y tendrás que abortar. Y es muy duro el aborto, son heridas que quedan para toda la vida. La gente coge depresiones y no sabe por qué, y muchas vienen por abortos que han tenido sin querer, o queriendo. Sin querer ya cuesta, y queriendo todavía más”, prosigue. “Entonces vigila, porque la mujer es la que la sufre, a los hombres les da igual, y tú pierdes la virginidad y lo pierdes todo”.

Entonces les pregunta sus nombres, y el joven responde, parece que sin decir la verdad: “María y Bruno”. “María, llevas el mismo nombre que yo”, dice la religiosa. “No me llamo María y tampoco te importa cómo me llamo”, se sincera la joven, y encuentra la respuesta de la monja. “Voy a rezar por ti. No pasa nada, si no quiero saber tu nombre, no me interesa para nada, sólo para rezar por vosotros, nada más. ¿Queréis una medallita de la virgen?”, ofrece, y la joven le dice que ya tiene una.

En ese momento la monja decide que ya ha terminado su charla y se dispone a marcharse, no sin antes recordarles lo que les ha dicho. “Sed buenos, cuidaos, y te lo digo porque he visto muchos casos y después os llevaréis un disgusto”.

2023-04-22T17:53:04+02:00
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