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Una gestante subrogada se niega a abortar y da a luz a un bebé con una grave malformación: ahora luchan por su custodia

McKenna West decidió continuar el embarazo pese al diagnóstico de una enfermedad cardíaca potencialmente mortal
Una gestante se niega a abortar y decidió continuar el embarazo pese al diagnóstico de una enfermedad cardíaca potencialmente mortal. / PxHere

La gestación subrogada, también conocida como maternidad subrogada o vientre de alquiler, es un proceso mediante el cual una mujer, llamada "gestante" o "madre sustituta", lleva un embarazo y da a luz a un bebé en nombre de otra persona o pareja, quienes serán los padres biológicos del niño. A pesar de la prohibición en muchas legislaciones, algunas personas y parejas buscan convertirse en padres por este método en otros países donde este procedimiento sí es legal, como Estados Unidos.

La Ley 14/2006 de 26 de mayo, sobre Técnicas de Reproducción Humana Asistida, regula los tratamientos de reproducción asistida en el Estado español, y no permite la maternidad subrogada. EP

El nacimiento de un bebé por esta técnica en Estados Unidos ha desencadenado una controversia legal y familiar que ha traspasado fronteras. McKenna West, una madre gestante de Alaska, ha dado a luz a Gabriel, el bebé que gestó para una pareja de California. El caso ha generado una enorme atención porque el recién nacido padece una grave malformación cardíaca y necesita tratamiento urgente para sobrevivir.

La particularidad del caso es que West decidió continuar con el embarazo pese a que los padres biológicos habían manifestado su intención de interrumpirlo después de conocer el diagnóstico.

West dio a luz el miércoles por la mañana en el área de Dallas, Texas, según explicó su abogado, Lincoln Wilson, a The Dallas Morning News. Desde entonces, el futuro del bebé se encuentra en el centro de una disputa judicial que enfrenta a la madre gestante con los padres que recurrieron a la gestación subrogada.

La gestación subrogada puede ser una opción para personas o parejas que no pueden concebir un hijo por sí mismos debido a diversas razones médicas, biológicas o personales. Freepik

El bebé fue diagnosticado con una grave enfermedad cardíaca

El problema apareció durante la semana 20 de embarazo. Las pruebas determinaron que el feto padecía síndrome de ventrículo izquierdo hipoplásico, una grave malformación congénita en la que el lado izquierdo del corazón no se desarrolla correctamente.

La enfermedad afecta al ventrículo izquierdo, las válvulas aórtica y mitral y la aorta, lo que dificulta que el corazón pueda bombear suficiente sangre oxigenada al organismo.

Sin tratamiento médico, esta afección puede resultar mortal durante los primeros días o semanas de vida. Los bebés afectados necesitan atención especializada y, en muchos casos, varias intervenciones quirúrgicas para poder sobrevivir.

"Estábamos todos muy disgustados. Fue totalmente inesperado. Todo iba de maravilla. No había habido ninguna señal de que algo anduviera mal. Todas las pruebas genéticas dieron resultados normales", explicó West durante una entrevista televisiva.

McKenna West, la gestante, se negó a interrumpir el embarazo. Facebook/McKenna West

El contrato permitía interrumpir el embarazo

El caso se complicó todavía más por las condiciones establecidas en el contrato de gestación subrogada.

Según el abogado de West y la entrevista concedida por la gestante al programa de Megyn Kelly, el acuerdo contemplaba la posibilidad de interrumpir el embarazo si se detectaban anomalías fetales.

Cuando los padres conocieron el diagnóstico, decidieron recurrir a esa cláusula. West, sin embargo, se negó a interrumpir el embarazo.

La gestante explicó que temía que los futuros padres optaran por la interrupción después de conocer la enfermedad del bebé. "Tenía la certeza de que iban a optar por la interrupción del embarazo, ¿cómo iba a poder vivir con la conciencia tranquila después de eso?", afirmó.

Ante la negativa de los padres a continuar con la gestación, West decidió trasladarse desde Alaska hasta Texas.

La gestante decidió trasladarse de Alaska a Texas para dar a luz. Facebook/McKenna West

Su elección no fue casual. Texas cuenta con algunas de las leyes sobre aborto más restrictivas de Estados Unidos y, además, la legislación estatal contempla circunstancias específicas sobre la filiación en este tipo de conflictos.

West buscó en Dallas un hospital especializado en el tratamiento de recién nacidos con esta compleja enfermedad cardíaca. Finalmente, Gabriel nació en Texas, pero la situación de la madre gestante después del parto es especialmente delicada. Debido a una orden judicial, West no puede ver ni coger al bebé.

La disputa ha adquirido una dimensión todavía mayor después de que el fiscal general de Texas, Ken Paxton, interviniera en el caso. Según los abogados de West, Paxton ha obligado a dos hospitales de Dallas a proporcionar al recién nacido la atención médica necesaria para mantenerlo con vida.

Gabriel permanece bajo cuidados médicos y deberá someterse a tratamiento intensivo y cirugía para tratar su enfermedad cardíaca. El problema es que incluso si el bebé supera la intervención y recibe el alta hospitalaria, todavía no está claro quién asumirá su custodia ni cuál será su futuro.

West reclama la custodia y 20.000 dólares mensuales

Según la última declaración de los abogados de West, la gestante tiene intención de solicitar la custodia del niño si finalmente se le reconoce ese derecho. Además, su equipo legal ha señalado que podría reclamar 20.000 dólares al mes en concepto de manutención infantil.

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Los futuros padres, por su parte, defienden que son los padres del bebé y han puesto el foco en la necesidad inmediata de que Gabriel reciba tratamiento. Su abogado, Lee Budner, ha ejercido de portavoz de la pareja, asegurando que "la única prioridad" de los padres biológicos es "asegurar que su bebé reciba la atención médica que necesita urgentemente y que ellos, como padres, puedan disfrutar de cada momento con él".

Budner también criticó públicamente la forma en la que se ha desarrollado el conflicto y aseguró que para los futuros padres ha sido devastador comprobar cómo la enfermedad del bebé se ha convertido en el centro de una disputa pública y mediática.

13/08/2026