Vida y estilo

Una doctora revela por qué deberías dejar de tomar agua embotellada: "Me has matado"

La experta en disruptores hormonales Isabel Viña recomienda cambiar el agua embotellada en plástico por agua de grifo o envase de vidrio
Isabel Viña / Youtube: The Wild Project

Isabel Viña, médica especializada en disruptores hormonales, ha acudido al podcast The Wild Project y ha lanzado una afirmación que incomodó al propio presentador en directo: "Todas las cosas de plástico, Jordi, van a tener un disruptor hormonal". El problema, según la experta, es el material, no el fabricante. Su recomendación es "evitar las aguas embotelladas de plástico" y sustituirlas por marcas en envase de vidrio o, directamente, por agua del grifo.

El plástico libera sustancias

Cuando el presentador preguntó si había alguna marca de agua embotellada en plástico que se salvara, la respuesta de Viña fue tajante: "Claro que no. Tú tienes un agua donde te estás bebiendo que está en contacto con una superficie que no es una superficie inerte", explicó la médica. "O sea, está liberando sustancias todo el día." La acumulación de esa exposición continua, a menudo invisible para el consumidor, es precisamente lo que preocupa a quienes estudian el impacto de los disruptores endocrinos sobre el sistema hormonal.

La primera alternativa de Viña es buscar marcas de agua "en envase de vidrio". La segunda, más accesible para la mayoría de hogares, es el agua del grifo. "¿Es mejor agua del grifo que agua embotellada?", preguntó el presentador. "A no ser que vivas en un sitio donde el agua no sea potable", respondió ella, dejando claro que en condiciones normales el grifo gana al plástico. La experta añadió que ella misma bebe agua de grifo. Uno de los argumentos más habituales para rechazar el agua del grifo es la cal, especialmente en zonas de agua dura. Viña lo rebate sin rodeos: "La cal, al final, entre otras cosas, es calcio". "Nos preocupamos un montón del calcio de los alimentos y el agua con cal es una fuente de calcio".

Los disruptores

Evitar la exposición a los disruptores hormonales es cada vez más importante, ya que son sustancias presentes en muchos productos cotidianos capaces de alterar el sistema endocrino y afectar al equilibrio hormonal a largo plazo. Estos compuestos se encuentran en plásticos, cosméticos, envases, productos de limpieza o incluso en algunos alimentos, por lo que resulta clave adoptar hábitos que reduzcan el contacto diario. Optar por envases de vidrio o acero inoxidable, evitar calentar comida en recipientes de plástico y revisar las etiquetas de productos para identificar ingredientes sospechosos son pasos básicos para minimizar riesgos.

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También es recomendable priorizar productos de higiene y cosmética más naturales, libres de parabenos, ftalatos o bisfenoles, así como ventilar bien los espacios y reducir el uso de ambientadores o químicos agresivos en el hogar. La alimentación juega un papel importante, por lo que conviene apostar por alimentos frescos y menos procesados, disminuyendo la exposición a sustancias presentes en envases o pesticidas. En el fondo, se trata de introducir pequeños cambios sostenidos en el día a día que reduzcan la carga de estos compuestos en el organismo. Aunque no es posible evitarlos por completo, sí se puede limitar su impacto y favorecer así un mejor funcionamiento hormonal y una mayor protección de la salud a largo plazo.

09/04/2026