Las redes sociales se han convertido en una de las principales fuentes de información para millones de personas. Sin embargo, junto a los divulgadores especializados y los profesionales cualificados, ha surgido una nueva figura que preocupa cada vez más a científicos, médicos y expertos en comunicación: los falsos expertos, gurús o charlatanes digitales.
Su objetivo suele ser el mismo: ganar credibilidad, construir una comunidad fiel y vender cursos, productos o servicios utilizando mensajes que aparentan estar respaldados por la ciencia, aunque en muchos casos carezcan de cualquier evidencia.
El problema es que muchos de estos perfiles consiguen la confianza de miles de usuarios pese a no contar con formación específica ni experiencia demostrable, lo que favorece la difusión de bulos y desinformación en ámbitos especialmente sensibles como la salud, la nutrición o la psicología.
Ante esta situación, la doctora en Astrofísica Nuria Álvarez Crespo, investigadora en astrofísica de altas energías, profesora universitaria y divulgadora científica, ha publicado un vídeo en sus redes sociales (@unachicacosmica_) en el que explica cómo identificar a estos supuestos expertos antes de caer en sus mensajes.
Las señales que delatan a un falso experto en Internet
Según explica la investigadora, quienes trabajan en ciencia suelen reconocer rápidamente este tipo de perfiles, pero para muchas personas resulta complicado distinguir entre un profesional cualificado y alguien que simplemente comunica con mucha seguridad.
La primera señal de alerta, asegura, es que afirman tener respuesta para absolutamente cualquier problema.
Da igual el tema: hormonas, ansiedad, microbiota, energía, nutrición, longevidad o desarrollo personal. Todo parece formar parte de un supuesto método capaz de resolver cualquier situación, algo que, según la científica, debería despertar desconfianza.
Otro rasgo muy habitual consiste en utilizar palabras que suenan científicas pero que nunca llegan a definirse con precisión.
Expresiones como "toxinas", "frecuencias", "energía bloqueada", "activar el potencial" o "energía cuántica" aparecen constantemente en este tipo de discursos.
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El problema, explica Álvarez, es que nunca aclaran exactamente qué significan esos conceptos, cómo pueden medirse o qué evidencias científicas existen detrás de ellos. "Si no das nada concreto, luego nadie puede demostrar que estás equivocado", resume la investigadora.
"La ciencia no funciona con un testimonio"
Otra de las estrategias más frecuentes consiste en utilizar experiencias personales como si fueran pruebas científicas.
Frases como "a mí me funcionó", "mira este caso" o "conozco a alguien que se curó así" suelen aparecer de forma recurrente.
Sin embargo, la investigadora recuerda que la ciencia no funciona mediante testimonios individuales, sino a través de estudios controlados, ensayos clínicos, revisión por pares y acumulación de evidencias. "La ciencia no funciona con un testimonio. Si fuese así, no nos gastaríamos millones en ensayos clínicos", explica.
“Son capaces de enganchar a mucha gente porque utilizan tácticas de manipulación”, comienza explicando la docente.
La divulgadora también invita a desconfiar cuando aparece uno de los mensajes más habituales de este tipo de contenidos: "Los médicos no quieren que lo sepas".
Con ironía, señala que esa idea implicaría asumir que toda la comunidad científica y sanitaria oculta deliberadamente soluciones eficaces, algo incompatible con el funcionamiento real de la investigación médica.
Además, añade otro detalle que suele repetirse con frecuencia: muchos de estos perfiles terminan ofreciendo cursos, suplementos o productos que prometen resolver precisamente ese problema que, supuestamente, la medicina convencional no ha podido solucionar.
Las credenciales engañosas
El último aspecto al que presta atención la investigadora son las titulaciones. Según explica, muchos de estos perfiles utilizan credenciales llamativas que suenan muy técnicas, pero que no permiten identificar claramente dónde estudiaron o quién las concede.
Denominaciones como "experto internacional", "doctor en medicina cuántica" o "especialista certificado" pueden parecer impresionantes, pero no siempre corresponden a títulos universitarios oficiales o reconocidos.
Al final, el objetivo puede ser vender suplementos, mentorías, cursos, etc.