El fundador de la tecnológica viguesa Marosa, Pedro Pestana, ha repartido cuatro millones de euros entre los 120 empleados de la compañía tras su venta a Wolters Kluwer, operación que se formalizó en agosto de 2026.
El reparto se ha extendido a toda la plantilla, tanto a los profesionales que llevan desde los primeros años de actividad como a las incorporaciones más recientes, sin que la antigüedad fuese un requisito para participar, según ha informado la compañía.
"Marosa se ha construido con el trabajo de muchas personas. Compartir el resultado de la venta es una forma de reconocer esa aportación y de devolver al equipo parte de lo que ha ayudado a crear", ha explicado en un comunicado Pestana.
Entre los beneficiarios figuran trabajadores que llevan nueve años en la empresa y que participaron en sus primeras etapas, cuando una plantilla reducida asumía distintas funciones mientras el negocio se consolidaba.
"Los primeros empleados confiaron en Marosa cuando todavía estaba casi todo por hacer. Aprendimos juntos y sacamos adelante mucho trabajo con pocos medios. Ver que siguen aquí, después de tantos años, tiene un valor especial para mí", ha señalado el fundador.
La compañía estableció una cantidad mínima para todos los empleados, incluidas las personas que se incorporaron recientemente, y el anuncio se realizó durante un encuentro con la plantilla después de formalizarse la operación.
Referencia para otros empresarios
Pestana pretende que esta iniciativa pueda servir también de referencia para otros empresarios que estén preparando la venta de sus compañías y se planteen cómo hacer partícipes a sus empleados del resultado de la operación .
"Cada empresa y cada operación son distintas. Me gustaría que alguien que esté preparando la venta de su compañía conozca esta experiencia y considere si puede hacer algo parecido con su equipo", ha añadido.
Marosa está especializada en soluciones tecnológicas para automatizar el cumplimiento del IVA, la facturación electrónica y otras obligaciones fiscales de empresas que operan internacionalmente. Tras su adquisición por Wolters Kluwer, la plantilla continúa en la compañía y Vigo mantiene un papel central en su actividad.