El antiguo puente Navarra de Andoain ha pasado a denominarse oficialmente puente Grazia Garagorri, en homenaje a la primera víctima documentada de violencia machista en el municipio. El Ayuntamiento ha inaugurado esta semana la nueva denominación en un acto en el que la memoria de esta mujer, asesinada por su marido en 1629, se unió a un reconocimiento colectivo a todas las víctimas y a las mujeres que, a lo largo de la historia, han trabajado y siguen trabajando por una vida libre de violencia machista.
Numerosos vecinos participaron en el homenaje, que contó con la presencia del alcalde de Andoain, Andoni Álvarez; la concejala de Igualdad, Haizea Barandiaran; y la impulsora y autora del proyecto, Itxaso Mendiluze. La jornada incorporó también un componente artístico y comunitario con la interpretación de la danza Irradaka por parte de un grupo de ciudadanas.
Durante el acto, Álvarez recordó la historia de Grazia Garagorri y destacó el significado de colocar su nombre en un espacio público del municipio. A su juicio, la nueva denominación permite reconocer no solo a esta víctima, sino también “a todas las mujeres, a su trabajo muchas veces silencioso, a su esfuerzo cotidiano y a la contribución que han realizado para construir nuestra comunidad”.
Memoria y reparación en el espacio público
El alcalde defendió, además, el puente como un símbolo de la sociedad que Andoain quiere construir, basada en “la igualdad, el respeto, la justicia y libre de violencias”. En este sentido, agradeció el trabajo de las personas que han hecho posible el proyecto, entre ellas el historiador Iosu Etxezarraga, quien halló el caso de Grazia Garagorri.
La concejala de Igualdad, Haizea Barandiaran, situó la iniciativa en el marco de la recuperación de la memoria histórica de las mujeres y de la necesidad de aumentar su presencia y reconocimiento en el espacio público. Pero también puso el acento en la reparación.
Barandiaran defendió que la reparación no debe limitarse al ámbito privado, sino que también debe ser colectiva y tener su reflejo en los espacios compartidos. El nuevo nombre del puente, señaló, permitirá mantener viva la memoria de Grazia Garagorri, pero también recordar “la responsabilidad que tenemos como sociedad”.
En esa misma línea, afirmó que “no existe una justicia completa sin reparación, ni una política de igualdad que no sitúe la dignidad de las mujeres en el centro”. La nueva denominación pretende así convertir un lugar cotidiano de paso en un espacio de memoria y reflexión.
Una intervención artística para conectar pasado y futuro
El cambio de nombre se acompaña de una intervención artística diseñada por Itxaso Mendiluze, que ha concebido el puente como un espacio capaz de conectar memoria y futuro. Para ello, se han incorporado diferentes elementos artísticos y un texto poético dedicado a Grazia Garagorri y a la denuncia de la violencia contra las mujeres.
En la barandilla puede leerse ahora un texto que alude al agua, al dolor acumulado y a las huellas de la violencia: “El agua trae el color rojo, el dolor de la violencia acumulada durante siglos; las lágrimas agitadas en los ojos del puente terminan allí donde se apagan las huellas de sangre”.
El proyecto incorpora además una novedad que trascenderá este puente. A partir de ahora, la nomenclatura femenina de Andoain utilizará una tipografía propia recuperada de los planos del antiguo lavadero de 1918. Se trata de un elemento que surgió durante el propio proceso creativo y que Mendiluze ha presentado por primera vez con motivo de la inauguración.
Texto en el puente con la nueva tipografía.
La autora explicó que ha sido “realmente especial” desarrollar el proyecto, tanto por su significado social como por el descubrimiento de esta tipografía singular. La intervención pretende, de esta manera, que el homenaje no se limite a una placa o a un cambio de denominación, sino que transforme también visualmente el espacio.
Con la inauguración del puente Grazia Garagorri, Andoain incorpora a su paisaje urbano el nombre de una mujer cuya historia permanecía hasta ahora fuera de los espacios públicos del municipio. Un gesto que busca mantener viva su memoria y convertirla, al mismo tiempo, en parte de una reflexión colectiva sobre la violencia machista, la igualdad y el papel de las mujeres en la construcción de la comunidad.