Vida y estilo

Un padre perfora el móvil de su hijo con un taladro y el vídeo se hace viral: "Lo que todos querríamos hacer"

El creador de contenido argentino Akdmico22, ha arrasado en redes con una escena que muestra hasta dónde puede llegar la frustración por el uso excesivo del teléfono
El creador de contenido argentino Akdmico22, ha arrasado en redes con una escena que muestra hasta dónde puede llegar la frustración por el uso excesivo del teléfono. / instagram.com/akdmico22

¿Cuántas veces hay que repetir una petición para conseguir que un adolescente levante la mirada de su teléfono? La escena es habitual en muchos hogares y se ha convertido en el punto de partida de un vídeo que está circulando por las redes sociales. Su protagonista es Mariano Andrés Leiva, conocido en internet como @Akdmico22, un creador de contenido argentino que ha recurrido al humor para llamar la atención sobre el uso excesivo de los móviles entre los jóvenes.

En la grabación, el padre aparece trabajando en un banco de bricolaje con un taladro y pide ayuda a sus dos hijos. Los adolescentes acuden, pero están tan pendientes de sus teléfonos que apenas prestan atención a lo que sucede a su alrededor.

La situación da un giro cuando uno de ellos intenta colaborar sin apartar la vista de la pantalla y está a punto de provocar un accidente con la herramienta. Es entonces cuando el padre, aparentemente harto de la distracción, coge el teléfono y lo perfora con el taladro ante la mirada atónita de su hijo.

La escena ha acumulado comentarios y compartidos en plataformas como TikTok, Instagram y YouTube. Muchos usuarios han interpretado la secuencia como una representación exagerada de la frustración que puede generar la dependencia del teléfono en la convivencia familiar.

El vídeo del taladro era un sketch para concienciar

Aunque las imágenes puedan parecer reales en un primer momento, el propio Akdmico22 aclaró en los comentarios que se trataba de una escena preparada. El objetivo, según explicó el creador, era poner el foco en la dificultad de conseguir que los menores presten atención cuando están absorbidos por sus dispositivos.

El recurso del taladro, llevado al extremo, funciona como una provocación visual: muestra de forma exagerada hasta dónde puede llegar el enfado de un adulto cuando siente que no consigue conectar con sus hijos porque las pantallas ocupan todo su tiempo.

La viralidad del vídeo también refleja la preocupación que existe en muchas familias por establecer límites al uso de los teléfonos. Sin embargo, el mensaje de fondo va más allá de destruir o retirar un dispositivo: plantea la necesidad de hablar sobre hábitos digitales, atención y convivencia.

¿Cuánto tiempo pasan los adolescentes delante de las pantallas?

El uso de móviles y redes sociales durante la adolescencia preocupa a familias, docentes y profesionales sanitarios. Las pantallas permiten comunicarse, estudiar y acceder a contenidos de interés, pero su utilización prolongada puede desplazar otras actividades esenciales, como el descanso, el ejercicio físico, el estudio o las relaciones cara a cara.

No existe un límite universal de dos horas diarias que sirva para todos los adolescentes y todas las actividades digitales. Las recomendaciones dependen de la edad, el tipo de uso y el impacto que tenga en la vida cotidiana. Lo importante es valorar no solo cuánto tiempo se pasa frente a una pantalla, sino también si el móvil interfiere en el sueño, el rendimiento escolar, la actividad física o las relaciones personales.

Entre los problemas asociados a un uso inadecuado figuran la fatiga visual, el sedentarismo y las dificultades para desconectar. Las redes sociales también pueden aumentar la exposición a comparaciones constantes, contenidos perjudiciales o situaciones de ciberacoso. No obstante, estos efectos no aparecen necesariamente en todos los menores ni dependen únicamente del tiempo de conexión.

El descanso es otro aspecto fundamental. Utilizar el teléfono hasta justo antes de dormir, recibir notificaciones durante la noche o mantener horarios irregulares puede dificultar un sueño adecuado, especialmente cuando el uso del dispositivo retrasa la hora de acostarse.

Cómo poner límites al móvil sin convertirlo en una batalla familiar

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La preocupación por el uso de las pantallas no implica que la solución pase por prohibirlas de forma absoluta. Los especialistas en salud infantil y adolescente suelen recomendar combinar límites claros, acompañamiento adulto y alternativas de ocio. Además, predicar con el ejemplo: resulta difícil pedir a los adolescentes que desconecten si sus padres consultan constantemente sus propios dispositivos.

También conviene prestar atención a las señales de alerta: irritabilidad intensa cuando no se puede acceder al teléfono, pérdida persistente de sueño, abandono de aficiones o dificultades en los estudios y las relaciones. Si estos problemas afectan de manera significativa a la vida del menor, puede ser útil consultar con un profesional.

21/10/2026