Vida y estilo

Un neuropsicólogo lanza una advertencia sobre el móvil y los adolescentes: "Les quitas las pantallas y no saben qué hacer"

Aaron Fernández del Olmo explica cómo la hiperconectividad puede afectar a la atención y defiende que el problema no se resuelve simplemente quitando el teléfono a los adolescentes
Aaron Fernández del Olmo es doctor en Psicología experimental y neuropsicólogo clínico. Lleva años estudiando cómo la tecnología está cambiando nuestra atención, nuestra memoria y nuestra forma de relacionarnos / LO QUE TÚ DIGAS con ALEX FIDALGO

El teléfono móvil se ha convertido en una herramienta prácticamente imprescindible en el día a día. Sirve para comunicarse, trabajar, estudiar, entretenerse, informarse y mantener el contacto con otras personas. Pero su presencia constante también ha abierto un debate sobre cómo afecta la exposición continua a estímulos digitales a nuestra atención, nuestra memoria y nuestra forma de relacionarnos con el entorno.

Sobre esta cuestión ha reflexionado Aaron Fernández del Olmo, doctor en Psicología Experimental y neuropsicólogo clínico, durante una conversación con Álex Fidalgo en el podcast Lo que tú digas. El especialista lleva años estudiando la relación entre tecnología, procesos cognitivos y comportamiento; y ha puesto el foco en una cuestión cada vez más habitual: qué ocurre cuando estamos expuestos a estímulos de manera prácticamente permanente.

"La tecnología nos invade. Estamos en ese punto de querer aceptar la tecnología en nuestras vidas o desecharla", explica Fernández del Olmo. A su juicio, la segunda opción resulta "muy difícil" en un contexto marcado por la hiperconectividad y por la presencia de dispositivos digitales en prácticamente todos los ámbitos de la vida cotidiana.

Aaron Fernández del Olmo es doctor en Psicología experimental y neuropsicólogo clínico. LO QUE TÚ DIGAS con ALEX FIDALGO

El cerebro recibe estímulos constantemente

Una de las cuestiones que destaca el neuropsicólogo es el efecto que puede tener la sobreestimulación sobre determinados procesos relacionados con la atención y la memoria.

"Toda la actividad cerebral se sitúa en la parte trasera, más visual; pero para procesarla correctamente ha de viajar a las zonas frontales", explica durante la entrevista. A partir de ahí, advierte sobre una exposición continua a estímulos que puede dificultar que la información se procese con profundidad.

"Recibir estímulos todo el rato no. Ves, ves, ves... Pero no estás comprendiendo. Reconoces, pero no recuerdas. No se crean recuerdos profundos", señala.

"Creemos que la atención es voluntaria, pero depende mucho del estímulo", sostiene. En su opinión, el entorno digital ha contribuido a que muchas personas estén habituadas a recibir estímulos rápidos y frecuentes. "Ahora, hemos bajado el umbral y tenemos a muchos con atenciones más frágiles", explica.

En un entorno digital en el que las imágenes, vídeos, mensajes y notificaciones se suceden de forma constante, el especialista considera relevante observar cómo se utiliza la tecnología y qué espacio queda para actividades que requieren una atención más prolongada.

"Nuestros adolescentes están enganchados al móvil"

La relación entre los jóvenes y los teléfonos móviles ocupa buena parte de la reflexión del especialista. Fernández del Olmo reconoce que existe una relación intensa entre muchos adolescentes y sus dispositivos, pero plantea otra pregunta: qué alternativas tienen cuando el móvil desaparece.

"Nuestras adolescentes están enganchados al móvil, sí. Pero si les quitamos el móvil... ¿Qué les queda?", plantea.

En su opinión, una de las claves está precisamente en que retirar una pantalla no implica automáticamente generar una alternativa. El entorno social también ha cambiado y, según su análisis, muchas de las opciones de ocio y relación que existían años atrás ya no están tan presentes.

“La tecnología nos invade. Estamos en ese punto de querer aceptar la tecnología en nuestras vidas o desecharla”. EP

"No hay interacción interactiva entre familias. No todos tienen disponibilidad económica o un sueldo. Hemos acabado con los espacios públicos y no hay alternativas", afirma. Para el especialista, el móvil puede terminar ocupando un espacio que antes llenaban otras actividades. Por eso, considera que quitar el teléfono sin plantear qué hacer después puede dejar una sensación de vacío entre los más jóvenes.

El problema no sería únicamente quitar el teléfono

Fernández del Olmo plantea así un cambio de enfoque. En lugar de concentrar toda la atención en eliminar el móvil, considera necesario analizar qué relación se mantiene con la tecnología y qué herramientas se ofrecen para desarrollar otras formas de ocio y socialización.

"Tenemos que adaptarlos a nosotros, no al revés. Estamos corriendo detrás de algo que no podemos alcanzar, no podemos con toda esa información", explica. Para el neuropsicólogo, el reto consiste en aprender a convivir con los dispositivos sin permitir que toda la actividad termine girando a su alrededor. "Introducir los móviles y enseñarles a usarlos, no limitarnos a acompañarles", insiste.

El especialista insiste en que muchas de las habilidades relacionadas con el ocio, la interacción social o el juego fuera de internet también se aprenden durante la infancia. "Muchos de los que ahora ven el problema nacieron sabiendo que podían jugar al aire libre, pero eso se enseñó de niño", explica. "Nosotros hemos experimentado, pero en un contexto en el que se nos ha enseñado que podíamos hacer eso", añade.

Por ello, no siempre basta con decirles que dejen el móvil: también sería necesario mostrarles qué pueden hacer en su lugar. "Ahora no tienen parques, tienen centros comerciales", lamenta. "Tenemos adolescentes a los que no se les ha enseñado qué pueden hacer", señala. Y añade: "Les quitas las pantallas y no saben que hay formas de relacionarse con la gente fuera de una red social. Hay que buscar una alternativa más allá de quitarles simplemente el móvil".

Una profesora acompaña a alumnos de Educación Primaria a un aula. Jorge Gil

Fernández del Olmo utiliza el informe PISA como ejemplo de la forma en la que actualmente recibimos y procesamos información. El psicólogo recuerda que buena parte de la sociedad tuvo conocimiento de los resultados del informe a través de redes sociales. A partir de ahí, considera que existe el riesgo de que una cuestión compleja termine reducida a un mensaje mucho más sencillo y llamativo. "La gente debería leerlo en profundidad, pero el mundo funciona en redes sociales", señala. "La mayoría vemos unas cosas y entendemos otras".

"Si preguntas a los docentes, te recordarán que se han estado manifestando por más recursos"

Fernández del Olmo se refiere así a una de las interpretaciones que suelen hacerse de los resultados educativos: relacionar de forma directa el empeoramiento de determinadas cifras con las pantallas y el uso de dispositivos.

Según explica, la caída en matemáticas, lectura y ciencias entre los adolescentes se ha resumido en ocasiones con una conclusión sencilla: "la culpa es de las pantallas". Sin embargo, el especialista matiza que, en su lectura del informe, no se establece una relación única y literal que permita atribuir todo el fenómeno al uso de dispositivos digitales.

Un profesor da clase en un instituto de Secundaria. E.P.

"En el informe en ningún sitio se dice que haya sido la culpa literalmente de esto, hay muchos elementos", sostiene. "No se puede olvidar una situación de pandemia, la inestabilidad económica o política". Para Fernández del Olmo, "es el enemigo fácil", afirma.

Su argumento es que también habría que prestar atención a cuestiones como la falta de hábito lector, que debería introducirse desde la infancia; la forma en la que se introducen determinados contenidos o los recursos disponibles en los centros educativos.

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"Ahora es el sospechoso número uno, pero si preguntas a los docentes, te recordarán que se han estado manifestando por más recursos, más inversión", señala.

"Yo no recuerdo que no hubiera problemas antes de las pantallas. Hay más problemas, pero ¿es sólo culpa del móvil?", pregunta. "La eliminación sistemática no acaba con el problema".

30/09/2026