Gipuzkoa

Un largo vuelo desde Venezuela a Mendaro, con la pasión por la bicicleta en la maleta de viaje

José Franklin Molina, ciclista de élite durante muchos años en su país, y su hijo Fran, corredor júnior del equipo Besa, comparten en su nueva vida en Euskadi la pasión por el deporte del pedal que les une desde siempre
José Franklin y Fran, llegando a Idotorbe-San Pedro, durante una sesion de entrenamiento. / Aitor

Las bicicletas son un integrante más de la familia Molina. José Franklin Molina y su hijo Fran llegaron a Mendaro hace dos años, dejando atrás su país natal, Venezuela.

Además de lo básico para iniciar una nueva vida, llegaron acompañado de una pasión por el ciclismo que, dos años después, sigue marcando su camino en el País Vasco.

Carrera como ciclista de élite

José Franklin Molina fue ciclista de élite en su país y puede presumir de contar con un importante palmarés.

Su hijo, Fran, de tan solo 17 años, aspira a seguir la senda de su padre y, en estos momentos, se curte en las carreteras del calendario júnior de ciclismo con el equipo Besa.

Subida a Idotorbe-San Pedro

El pasado fin de semana tenían previsto participar juntos en la Subida a Idotorbe-San Pedro, en Elgoibar, pero una serie de contratiempos administrativos, en forma de retraso a la hora de solicitar el pertinente permiso a la Jefatura de Tráfico, obligaron a suspender la prueba.

La cancelación supuso un pequeño disgusto para ambos, ya que habían puesto muchas esperanzas en mejorar los registros del año pasado. «Pequé de demasiada agresividad en la cita de 2025. Salí muy fuerte y lo pagué al final. Este año me había preparado mejor y mi idea era mejorar la marca en más de un minuto, pero no va a poder ser», comenta José Franklin.

Fran, por su parte, terminó la prueba en una meritoria sexta posición, a pesar de su corta edad.

Su objetivo este año era volver a estar entre los mejores, pero, al igual que el resto de los ciclistas que tenían previsto participar en la prueba organizada por Elgoibarko Lagun Taldea, le tocará esperar al próximo año.

José Franklin Molina tuvo una dilatada y exitosa carrera como corredor de élite en Venezuela, en especial en la modalidad de pista.. Cedida

Una dilatada carrera ciclista

José Franklin Molina llegó a Debabarrena en marzo de 2024, acompañado por su hijo Fran.

Atrás dejó una vida marcada de manera directa por el ciclismo desde edades muy tempranas.

Esa pasión por el deporte del pedal le llevó a dedicarse de lleno a la bicicleta, dando forma a una larga trayectoria que le hizo cosechar una ingente cantidad de triunfos, en particular en la modalidad de pista, y a ser habitual en la selección de su país en distintas competiciones internacionales a lo largo de 12 años.

Padre e hijo, posando en el alto de Idotorbe antes de iniciar el descenso. Aitor

Palmarés

Su palmarés alberga campeonatos nacionales, medallas en competiciones internacionales y otros importantes logros entre los que brilla con luz propia una medalla de plata en los Juegos Centroamericanos.

La mayor parte de estos triunfos llegaron en las modalidades de puntos y scratch, pero en esa trayectoria se incluyen también logros en ruta, como la victoria en la general de la Vuelta San Eleuterio y una etapa en la Vuelta a Portuguesa.

Llegada al País Vasco

A diferencia de otros ciclistas que corrieron con él, no dio el salto al ciclismo profesional en Europa y se quedó en su país hasta que, en 2024, se decidió a cruzar el Atlántico y llegar a Deba, donde vive una sobrina suya.

Ahora, reside en Mendaro y trabaja en una empresa de construcción, pero eso no le hace olvidar su pasión por la bicicleta, y continúa entrenando y participando en todas las pruebas que puede.

De hecho, el próximo 24 de octubre tendrá ocasión de ponerse a prueba en Deba, localidad que acogerá la salida y la llegada de la segunda edición de la prueba cicloturista Basotik.

Junto a él, en la línea de salida, estará su hijo Fran. En Venezuela ya consiguió victorias en la categoría cadete y ahora, en el País Vasco, aspira a seguir mejorando con la mirada puesta en labrarse una carrera en el ciclismo, tras dar el salto a la categoría júnior.

Mirada al futuro

En ese camino está encontrando el apoyo de su padre, que está aprovechando toda la experiencia adquirida durante sus años como corredor de élite en Venezuela para acompañarle en el proceso de formación. Ese apoyo se sustenta en el apoyo en el programa de entrenamiento y en charlas tácticas para aprender a desenvolverse en carrera.

“Es un chaval que se maneja bien en la montaña, pero peca de ser demasiado aguerrido. Necesita madurar. Quema demasiadas energías saliendo a todos los ataques y luego lo paga. Debe aprender a administrar mejor sus esfuerzos”.

Dentro de ese proceso de formación, este año han apostado por centrarse en su preparación como ciclista.

“Va a cursar estudios online, así tendrá más tiempo para descansar y entrenar. Es una oportunidad para avanzar en el ciclismo. Es un mundo muy complicado, que exige mucho esfuerzo y preparación y, sobre todo, requiere mostrar resultados objetivos para seguir avanzando. Tenemos las puertas abiertas para seguir adelante en el ciclismo, pero tenemos que mostrar los numeritos”, señala Molina.

Disfrutar juntos de la bicicleta

Mientras sigue quemando etapas en su difícil camino, padre e hijo van a tener ocasión de seguir disfrutando de la bicicleta juntos.

Tal y como se ha indicado anteriormente, Deba será testigo de ello en la segunda edición de Basotik el 24 de octubre

Se trata de una prueba sobre un recorrido de 89 kilómetros, con salida y llegada en la localidad costera, que ha despertado una enorme expectación, hasta el punto de que los 450 dorsales disponibles para la prueba se han agotado.

17/10/2026