Cada verano se repite la misma escena en la hostelería: los empresarios denuncian la falta de camareros y las dificultades para cubrir las vacantes durante la temporada alta. Sin embargo, trabajadores y sindicatos llevan años señalando que detrás de este problema existe otra realidad: las condiciones laborales que ofrecen buena parte de los establecimientos.
Sueldos ajustados, jornadas intensivas, horarios partidos, trabajo durante fines de semana y festivos y dificultades para conciliar son algunas de las cuestiones que los profesionales del sector ponen habitualmente sobre la mesa.
Ahora, una conversación de WhatsApp publicada por Jesús Soriano, responsable de la popular cuenta Soy Camarero, ha vuelto a poner el foco sobre este conflicto. En ella se puede ver cómo un trabajador rechaza una oferta de empleo después de conocer las condiciones.
La oferta de trabajo que ha indignado a muchos camareros
La conversación comienza como cualquier proceso de selección. Una encargada contacta con un trabajador porque busca un camarero con experiencia.
En principio, la oferta puede parecer razonable: se plantea una jornada de ocho horas con horario partido. Sin embargo, las dudas del candidato sobre las condiciones hacen que la conversación cambie rápidamente. El trabajador pregunta cuánto tiempo tendría de descanso y cuál sería el salario y la respuesta de la encargada no termina de convencerle.
Según explica la responsable, el trabajador tendría un único día libre a la semana. Además, no sería necesariamente siempre el mismo, ya que podría establecerse de forma rotativa. "Cada uno tiene su día, pero puede ser rotativo", le explica. A continuación, el camarero pregunta por el sueldo. La responsable calcula que el salario estaría entre 1.100 y 1.200 euros al mes.
Es entonces cuando el trabajador decide que las condiciones no son suficientes para aceptar el puesto.
Las duras condiciones no fueron del agrado del trabajador.
"Mi trabajo no vale eso"
La respuesta del candidato se ha convertido en lo más comentado de la conversación: "La verdad que paso de negociar el sueldo SMI y un solo día de descanso", respondió. "Las condiciones no me gustan nada".
La encargada intentó quitar importancia a la situación y responde haciéndole saber que "no depende de mí", pero no consigue convencer al trabajador, que prefiere rechazar el empleo antes que aceptar unas condiciones que considera insuficientes.
El trabajador es claro: "Mi trabajo no vale eso. Echando cuentas rápidas es como 5 euros la hora".
La publicación ha provocado numerosas reacciones entre los usuarios, especialmente entre trabajadores vinculados al sector de la hostelería.
Muchos han defendido la decisión del camarero y consideran que rechazar una oferta laboral también es una forma de poner límites a determinadas condiciones de trabajo.
El caso vuelve a mostrar la realidad del sector todo el verano: por qué los propietarios tienen tantas dificultades para encontrar personal cuando existe una elevada demanda de trabajadores.
Para muchos, la explicación no está únicamente en la falta de trabajadores, sino en la relación entre salario, jornada laboral, descansos y conciliación.
La hostelería afronta una "fuga" de trabajadores
En los últimos años, numerosos profesionales han decidido abandonar la hostelería y buscar oportunidades en otros sectores con horarios más previsibles y mejores posibilidades de conciliación.