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El opaco preacuerdo entre Trump y Rutte por Groenlandia respetaría la soberanía de Dinamarca

“Sobre la base de este entendimiento, no impondré los aranceles que estaban previstos que entraran en vigor el 1 de febrero”, ha dicho el presidente de EEUU
Trump, durante su comparecencia en Davos. / GIAN EHRENZELLER

El presidente de EE.UU., Donald Trump, llegó con ánimo provocador el miércoles al Foro Económico Mundial de Davos, donde pronunció un desafiante y extenso discurso en el que indispuso a socios europeos o economías en desarrollo, aunque finalmente mejoró el sentir general al afirmar que no planea usar la fuerza para anexionar Groenlandia y que no impondrá aranceles tras alcanzar un principio de acuerdo sobre la isla, sin dar detalles.

El republicano también dedicó buena parte de su intervención a hablar sobre los éxitos de su primer año de regreso en el poder, algo que ya había hecho en la víspera durante 80 minutos en una rueda de prensa en Washington.

Groenlandia

Los ánimos en el centro de convenciones -y en los mercados financieros- se calmaron cuando aseguró que descarta la opción militar para hacerse con Groenlandia, aunque usó el término "nuestro territorio" para referirse a la isla e instó a llevar a cabo "negociaciones de inmediato" a cuenta de este territorio que depende de Dinamarca y que Trump reclama por motivos de seguridad nacional.

"Pueden decir que sí (a la anexión) y lo agradeceremos mucho. O pueden decir que no, y lo recordaremos", dijo Trump dirigiéndose a las autoridades en Copenhague. "Hemos adquirido muchos otros territorios a lo largo de nuestra historia, al igual que muchas naciones europeas", añadió el empresario inmobiliario, que opinó que "no hay nada de malo" en este tipo de prácticas colonialistas.

También se refirió erróneamente a Groenlandia como "Islandia" hasta en cuatro ocasiones durante su intervención, en la que aseguró, de forma equivocada, que su país nunca ha "recibido nada a cambio" de la OTAN y ha llegado a pagar el 100% de su presupuesto.

Reunión con Zelenski

Anunció además que se reuniría hoy mismo con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, que en realidad no llega a Davos sino hasta el jueves para verse con Trump. En un auditorio cada vez más incómodo por las palabras del presidente estadounidense, Trump optó también por criticar al país anfitrión, Suiza, al recordar una llamada que mantuvo, para evitar la imposición de aranceles el año pasado, con la presidenta Karin Keller-Sutter, de la que dijo que le "irritó bastante" al teléfono con sus suplicas.

En un contexto similar, rememoró algunas amenazas para imponer gravámenes comerciales a otros socios, se burló del presidente francés, Emmanuel Macron, a cuenta de una llamada sobre productos farmacéuticos, y alardeó de tardar "tres minutos" en promedio para coaccionar a distintos países con ese tipo de intimidaciones arancelarias.

También criticó al primer ministro canadiense, Mark Carney, por su discurso en Davos de la víspera, en el que el economista y político del Partido Liberal abogó por tejer nuevas alianzas que permitan a los países de menor poderío económico protegerse de las coacciones de las superpotencias.

El magnate neoyorquino dijo que Canadá "existe gracias a EE.UU.". "Recuerda eso, Mark (Carney), la próxima vez que hagas tus declaraciones", advirtió Trump. A su vez, mantuvo sus ataques contra Somalia y la comunidad somalí del estado Minnesota, a la que acusa de perpetrar malversación masiva de fondos federales.

"¿Pueden creer que los somalíes resultaron tener un coeficiente intelectual más alto de lo que pensábamos? Decimos que son personas con bajo coeficiente intelectual", afirmó, antes de sorprenderse de que son capaces de, supuestamente, malversar fondos.

Intervención en Davos

Tras hablar durante 70 minutos (35 minutos más de lo que estaba programado) y cargar de nuevo contra Europa -como ya hizo en la Asamblea General de Naciones Unidas- por sus políticas migratorias y en energías renovables, el director ejecutivo del Foro Económico Mundial, Borge Brende, lo entrevistó. El republicano dijo que no había sido informado de ello pero procedió a sentarse con Brende, que tuvo que pedirle que se centrara para hablar sobre temas concretos.

La excesiva duración del evento obligó a cancelar una sesión sobre Oriente Medio en la que estaban invitados el ministro de Asuntos Exteriores saudí, Faisal bin Farhan Al Saud, y su homóloga británica, Yvette Cooper. Fue tras un encuentro bilateral posterior -en el que aprovechó para desairar al canciller danés, Lars Lkke Rasmussen- con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, cuando Trump anunció en redes sociales que no aplicaría aranceles al alcanzar un "marco de acuerdo" con la Alianza Atlántica sobre Groenlandia del que no dio detalles.

Al término de esta reunión, ofreció entrevistas con cadenas estadounidenses, y en una de ellas dio por hecho que Dinamarca acepta el pacto, al considerar que Rutte "la representa" en su condición de miembro de la Alianza Atlántica. También señaló que los aliados de la OTAN participarán en la construcción del sistema antimisiles llamado Cúpula Dorada y en asuntos relacionados con los minerales de Groenlandia y que el acuerdo durará "para siempre".

El preacuerdo alcanzado la víspera en los márgenes del Foro Económico Mundial de Davos sobre Groenlandia consiste en cuatro pilares, que incluye la renegociación del acuerdo de estacionamiento de tropas estadounidenses en la isla ártica para crear el escudo antimisiles 'Cúpula Dorada' y el control estadounidense de inversiones en el territorio autónomo danés.

Los cuatro fundamentos del preacuerdo, forjado el miércoles por la tarde en la estación alpina suiza entre el presidente de EE. UU., Donald Trump, y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y en cuyas negociaciones también habría estado implicado el canciller alemán, Friedrich Merz, han sido desglosados por medios alemanes como 'Der Spiegel' o 'Welt'.

Preacuerdo

Estos son los cuatro puntos que se conocen actualmente del preacuerdo:

1.- En el primer punto del texto figura de forma genérica que "se retira la amenaza de imponer nuevos aranceles".

Trump ya adelantó anoche que desistirá de imponer nuevos aranceles a los ocho países europeos que enviaron soldados a Groenlandia a partir del 1 de febrero para participar en maniobras militares lideradas por Dinamarca.

A su vez, los líderes de la Unión Europea (UE) tenían previsto debatir hoy en una cumbre extraordinaria distintas posibilidades para responder a esa amenaza comercial, incluida la más contundente, el llamado instrumento anticoerción -apodado "bazuca comercial" y la introducción de aranceles por valor de unos 93.000 millones de euros a importaciones estadounidenses.

2.- Se renegociará un acuerdo sobre el estacionamiento de tropas en Groenlandia que data de 1951, que fue enmendado ya una vez en 2004 y que se titula "Defensa: Groenlandia". En ese documento en su artículo 1 consta que la base aérea de Thule o Pituffik en el norte de la isla ártica "es la única zona de defensa en Groenlandia".

El objetivo es enmendarlo de nuevo para incluir una cláusula sobre la 'Cúpula Dorada', el escudo antimisiles que Trump quiere establecer y que costará unos 175.000 millones de dólares. Trump quiere que el escudo, inspirado en el de Israel, esté operativo hasta finales de su mandato actual en 2029 y que proteja -principalmente de una eventual amenaza de China y Rusia- no solo a EE. UU., sino también a Canadá.

3.- El Gobierno de EE. UU. podrá intervenir en el control de inversiones en Groenlandia. De este modo, podría impedir que países competidores como China o Rusia aseguren recursos en la isla. Trump ya adelantó la víspera en la cadena CNBC que el preacuerdo incluirá derechos sobre minerales de tierras raras en la isla.

4.- Los Estados europeos de la OTAN se comprometen más firmemente con la seguridad en la región ártica. Se trata de una exigencia de Trump, que utilizó la supuesta presencia de barcos y submarinos chinos y rusos en torno a Groenlandia como argumento para afirmar que se quería hacer con la isla (con título de propiedad) por motivos de seguridad nacional y que solo EE. UU. era capaz de garantizar la seguridad de esa "masa de hielo" para proteger a su país y el mundo. En el preacuerdo no está incluido, que se sepa, ninguna mención sobre la soberanía de la isla y su integridad territorial, que Dinamarca y Groenlandia siempre se han negado a entregar a Trump.

22/01/2026