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Tres miradas de una familia volcada en el accidente de Urda

Óscar, Yolanda y Belén Lancha están desde el pasado miércoles volcados en la atención de aquellos afectados por la catástrofe ferroviaria desde sus respectivas labores
Una grúa trata de levantar uno de los convoyes de los trenes siniestrados el pasado miércoles en Urda (Toledo) / Diego Radames / EP

Humanidad, solidaridad y empatía son tres palabras que atraviesan los relatos de los hermanos Yolanda y Óscar Lancha, y la hija de este, Belén. Tres miembros de una familia de Toledo que han contribuido desde distintos ámbitos laborales a la atención de las personas afectadas por el trágico accidente ferroviario del pasado miércoles en Urda, pero que comparten una voluntad de servicio y compromiso con los demás. Óscar, jefe de dotación del Parque de Bomberos de Toledo, participó en las labores de emergencia; su hermana Yolanda, fotoperiodista de La Tribuna de Toledo, acercó a los lectores el alcance humano de lo ocurrido, y Belén, estudiante en prácticas de Neumología en el Hospital Universitario de Toledo, colaboró en la atención a los supervivientes trasladados al centro sanitario.

Son tres miradas de un mismo episodio que también dejó espacio para la cooperación: el auxilio, la atención hospitalaria y la información veraz. Los Lancha mantienen, además, un vínculo muy especial con Euskadi, y particularmente con Durango.

En este municipio vizcaino estuvo encarcelada durante la Guerra de 1936 una familiar represaliada, que perdió a su hija, Angelita, en un posible caso de bebé robado por las monjas de la época, una historia que este periódico contribuyó a sacar a la luz. Son dos episodios separados por décadas y cientos de kilómetros, pero conectados por una historia umbilical y por la huella que dejan quienes, en circunstancias muy distintas, se ponen al lado de los demás.

01/11/2026