Actualizado hace 2 horas
Ha llegado el día. Bilbao Basket defiende la corona de la FIBA Europe Cup. Ha sabido llegar hasta la final a base de dos buenas fases y también óptimas eliminatorias posteriores. También, aunque menos brillantemente, lo ha logrado el PAOK, aunque viene de dejar en la cuneta a otro club ACB como el UCAM Murcia.
80 minutos por delante -pudieren haber más en caso de equilibrio a puntos- con los últimos 40 que van a dictar sentencia en el Bilbao Arena dentro de siete días. Justo en orden inverso a la gran y emocionante final que ambos brindaron hace un año. Por ahora, lo único relevante, y donde se tienen los cinco sentidos bien puestos, es lo que ocurra esta tarde -seis y cuarto, hora de Euskadi- en el Sports Arena, el Palataki de la bella y costera ciudad helena de Salónica, con capacidad para algo más de 8.500 aficionados. Toda una caldera a presión para que sus ídolos lleven un buen puñado de puntos que defender en esa cancha que bien conocen por sus dos visitas, en las que perdieron.
Los de Jaume Ponsarnau sí, consiguieron, en cambio, llevarse el gato al agua por la mínima (87-88) durante la segunda ronda de la presente edición, duodécima en la historia de un torneo, en el que nadie, hasta ahora, ha repetido cetro. Ese es el mayúsculo reto para la expedición negra: ganar. Por qué no. Afianzar el primer paso en firme para dar la estocada definitiva en el segundo y definitivo, y ante su gente. Que la fiesta que se va a vivir en Miribilla no sea ajena, y que el doblete continental sea un hecho.
Lazarevic, el descarte
El técnico de Tárrega, que ha dejado fuera de la convocatoria a alero serbio Stefan Lazarevic, sí cuenta a todos los efectos con Darrun Hilliard, ausente el sábado ante el Manresa y cuyas condiciones físicas han ido mejorando con el paso de las horas al punto de que será uno más en pista. Y el resto, a tope para demostrar cuál es el mejor y merece llevarse el título.
Todo hará falta para ofrecer la versión suficientemente competitiva haciendo frente a un bloque homogéneo, todavía comandado por Pantelis Boutskos bajo la supervisión de Andrea Trinchieri, y en el que sobresalen figuras como sus exteriores Patrick Beverley y Breein Tyree. No sobrepasan el 1,88 pero dan puntos, vida y juego a una escuadra reforzada con respecto a los últimos enfrentamientos habidos entre los dos.