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Meteórico en San Miguel de Aralar, la fortaleza más alta y abrupta de la Itzulia, Paul Seixas descubrió en las Cuevas de Mendukilo su luz de super star.
La estrella emergente, el astro francés que descerrajó su insultante juventud, apenas 19 años, sobre la carrera vasca, que certificó en Bergara después de una exhibición sideral, el mejor en la crono y en las montañas, enfoca la Flecha Valona camino de la Lieja-Bastoña-Lieja que le medirá a Tadej Pogacar y Remco Evenepoel este domingo.
El esloveno ha esquivado el Muro de Huy, conquistado en 2023 y 2025, para mimar su aparición en La Decana después de su plata en la París-Roubaix.
A Seixas al que por proyección y potencial muchos señalan como la gran esperanza francesa para recuperar el Tour cuatro décadas después –Bernard Hinault fue el último francés en sentarse sobre el trono de los Campos Elíseos de París en 1985– y en un posible sucesor de Pogacar en la atalaya del ciclismo, acude a la clásica belga, en su debut, como el gran reclamo de la carrera.
La sensación gala medirá su indudable impacto en la 90ª edición de la Flecha Valona, rematada en el icónico último kilómetro, una de las escenas más hipnóticas y narcotizantes del ciclismo. La clásica se concentra y confluye en ese nudo. Allí es donde todo ocurre. Varias vidas en mil metros.
En su tercer y último paso, el Muro de Huy (1,4 km al 8,9 % de desnivel y con rampas que elevan el mentón hasta el 21 %) servirá como escenario para determinar al relevista de Pogacar en el palmarés de la cita belga, que tiene en Alejandro Valverde su más promiscuo vencedor con cinco dianas. Paul Seixas tratará de acertar en su primer disparo.
El ciclista deseado
El francés, que finaliza contrato con el Decathlon, su actual escuadra a finales de 2027, es pretendido por la escuadras más poderosas. El UAE quiere tenerlo en su nómina de luminarias. También quieren contar con sus servicios el Ineos y el Red Bull.
Mientras se resuelve el futuro del francés, cuyos representantes exigen entre 5 y 7 millones por año como aval para la renovación por el Decathlon, Seixas se ha convertido en una cuestión de Estado.
Hasta Emmanuel Macron, presidente de la República, está dispuesto a interceder para que el diamante galo continúe en su actual formación, que necesitaría reforzase.
Se especula que los dueños del equipo, la familia Mulliez, una de las más ricas de Francia, estaría dispuesta a fijar la licencia del equipo en Suiza para reducir la presión fiscal.
En ese ambiente, el codiciado y deseado francés, encara el test de la Flecha Valona, 208,8 kilómetros entre Herstal y el Muro de Huy, con la Cota d'Ereffe (2,1 km al 5 %), la Cota de Cherave (1,3 km al 8,1 %) y el Muro de Huy (1,3 km al 9,6 %), después de su victoria por aplastamiento en la Itzulia.
Varios candidatos
En la explosiva ascensión a una de las empalizadas más famosas del ciclismo, rivalizará con sus compatriotas Kévin Vauquelin, Lenny Martinez y Romain Grégoire. Giulio Ciccone y Mattias Skjelmose, segundo en la Amstel tras Evenepoel, y Tobias Johannessen también aparecen entre los candidatos a imponerse en el Muro de Huy. Ben Healy y el triple vencedor francés Alaphilippe son otros dorsales que podrían estar en la pelea.
Las bazas vascas pasan por Alex Aranburu, pletórico en su victoria en Galdakao en la Itzulia, e Ion Izagirre, formidable su arrancada para vencer el G.P. Miguel Indurain.
Haimar Etxeberria podría tener sus opciones y Pello Bilbao también buscará una grieta. En ese icónico kilómetro vertical, Seixas tiene otro muro que derribar.