El debate sobre si conviene o no cambiar la hora regresa puntualmente a nuestras vidas cada otoño. Aunque esta medida nació hace décadas para aprovechar mejor la luz del sol y buscar un ahorro energético en las casas, la forma en que vivimos y trabajamos hoy en día ha cambiado muchísimo. Con los nuevos hábitos de consumo y las tecnologías actuales, los motivos tradicionales que justificaban mover las agujas del reloj han ido perdiendo peso en toda Europa.
Aclarando este tema de conversación tan cotidiano, Javier Armentia, astrofísico y divulgador científico, ha repasado los orígenes de esta costumbre en nuestro entorno. Explicando las contradicciones de la normativa y mostrándose claramente contrario a seguir cambiando la hora dos veces al año, el especialista ha defendido la opción de fijar un horario definitivo para quitarnos de encima estos desajustes y simplificar la rutina diaria de la gente.