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La República Islámica de Irán ha anunciado este viernes la reapertura total del estrecho de Ormuz, la arteria vital por la que transita el 20% del crudo mundial, como respuesta al alto el fuego de 10 días entre Líbano e Israel. El anuncio, que llega tras semanas de asfixia económica y tensiones bélicas, marca un punto de inflexión en el conflicto iniciado el pasado 28 de febrero. Sin embargo, la alegría en los mercados internacionales se ve matizada por la advertencia del presidente de EE.UU., Donald Trump, quien ha decidido mantener un bloqueo naval selectivo sobre los puertos iraníes hasta que se firme un acuerdo de paz definitivo.
El ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, utilizó sus redes sociales para confirmar que el estrecho se mantendrá "totalmente abierto" para todos los buques mercantes. Esta decisión responde directamente a la entrada en vigor, la pasada noche, de un alto el fuego de diez días entre el Líbano e Israel, una tregua mediada por Washington que era una de las diez condiciones impuestas en las negociaciones previas entre Washington y Teherán.
Araqchí detalló el protocolo de navegación coordinado por la Organización Portuaria y Marítima de la República Islámica. La nueva ruta establecida consta de un corredor de entrada que nace en el mar de Omán, asciende hacia el norte hasta la isla de Larak y desemboca en el golfo Pérsico. El trayecto de salida seguirá el camino inverso, garantizando un flujo que, sobre el papel, devuelve la normalidad al comercio energético.
No obstante, la apertura tiene fecha de caducidad inmediata: el próximo miércoles, día en que expira el actual alto el fuego con EE.UU. A pesar de que el compromiso de Teherán de permitir la navegación formaba parte de los acuerdos alcanzados el pasado día 8, la continuidad de los ataques israelíes en suelo libanés, que han dejado un saldo de más de 2.200 muertos, sacaban la reapertura del enclave estatégico de la ecuación, haciendo fracasar las recientes conversaciones en Islamabad.
"Gracias" pero el bloqueo continúa
Desde Washington, a través de su red social Truth Social, el mandatario estadounidense agradeció el gesto de Irán: "Irán acaba de anunciar que el estrecho de Ormuz está completamente abierto y listo para la libre circulación. ¡Gracias!", escribió. Sin embargo, minutos después, dejó claro que la vigilancia no ha terminado.
"El estrecho de Ormuz está completamente abierto y listo para el comercio y el tránsito libre, pero el bloqueo naval se mantendrá en pleno vigor y efecto en lo que respecta a Irán, únicamente hasta que nuestra negociación con Irán se complete al 100%", sentenció el líder republicano. Este bloqueo afecta específicamente a los buques que tengan como origen o destino los puertos iraníes, una medida de presión que Trump reforzó tras el estancamiento de las negociaciones mediadas por Pakistán en Islamabad el pasado fin de semana.
Trump se muestra optimista y asegura que no será necesario prorrogar el alto el fuego del miércoles porque cree que un "acuerdo de paz" está a la vuelta de la esquina. Según el presidente, el proceso "debería ser muy rápido", alegando que la mayoría de los puntos críticos ya han sido negociados entre bambalinas.
El fin de las minas
Uno de los puntos más alarmantes del conflicto ha sido el uso de minas marinas, que convirtieron Ormuz en una trampa mortal. A este respecto, el presidente estadounidense aseguró que Irán "está retirando o ha retirado" todas las minas que fueron colocadas durante las hostilidades. Lo más llamativo de esta afirmación es que, según el mandatario, estas labores de limpieza se están realizando "con la ayuda de los EE.UU", sugiriendo una cooperación técnica inédita en medio de las hostilidades.
Además, para Trump, el compromiso de Teherán va más allá de una apertura temporal. El mandatario aseguró que Irán ha accedido a no volver a cerrar el paso nunca más, una promesa que calificó como "un día grandioso y brillante para el mundo". "¡Ya no será utilizado como un arma contra el mundo!", celebró.
Fricciones con la OTAN
La reapertura de Ormuz también ha servido para que Trump airee sus ya notadas diferencias con sus aliados tradicionales. El presidente reveló haber recibido una llamada de la OTAN ofreciendo ayuda ahora que la situación se ha estabilizado, a lo que respondió con desdén: "Les dije que se mantuvieran alejados, a menos que solo quieran cargar sus barcos de petróleo".
Trump no escatimó en insultos hacia la Alianza Atlántica, calificándolos de "inútiles" cuando se les necesitó y tildándolos de "tigre de papel". Las potencias europeas se desmarcaron de la coalición militar liderada por EE.UU. para reabrir el estrecho por la fuerza, argumentando que "no es su guerra". En contraste, el mandatario agradeció efusivamente la colaboración de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Catar y Pakistán.
La reapertura llega en un momento crítico. El bloqueo de Ormuz como represalia iraní por los ataques de la coalición liderada por EE.UU. e Israel había disparado el precio del crudo y sembrado el caos en los mercados financieros. La incertidumbre en Oriente Medio ha sido el motor de una inestabilidad económica que hoy, con el anuncio de la ruta por la isla de Larak, parece encontrar un alivio temporal.
El mundo mira ahora hacia Islamabad y Washington. Con el 20% del petróleo mundial volviendo a fluir, la incógnita reside en si las partes lograrán cerrar ese "acuerdo al 100%" antes del miércoles o si el estrecho volverá a convertirse en el epicentro de una guerra que el mundo no puede permitirse. Por ahora, las aguas de Ormuz están abiertas, pero los cañones de la Armada estadounidense siguen apuntando a la costa iraní.