Esta tarde, a las 14:00 horas, Anoeta no solo será el escenario de un partido de fútbol; será el epicentro de un reencuentro nostálgico que ha tardado un cuarto de siglo en producirse. La Real Sociedad recibe al Real Oviedo en un duelo que huele a Primera de la vieja escuela, pero con urgencias muy del presente.
Un cuarto de siglo de espera
Han tenido que pasar 25 años para que el conjunto asturiano vuelva a pisar San Sebastián en la máxima categoría. Desde aquel descenso del Oviedo en 2001, los caminos de ambos clubes se separaron drásticamente, haciendo que el choque de hoy sea uno de los momentos más esperados de la temporada para las dos aficiones. Sin embargo, la cortesía se quedará en los prolegómenos: ambos equipos llegan con la necesidad imperiosa de lamerse las heridas tras sus derrotas en la última jornada.
El "Efecto Zakharyan" para mirar a Europa
Para los de Pellegrino Matarazzo, el partido es una oportunidad de oro. Tras el duro correctivo sufrido en el Bernabéu (4-1), la Real tiene los puestos europeos a tiro de piedra. Una victoria hoy los consolidaría en la pelea por la zona noble de la tabla.
La gran noticia en Zubieta es el alta médica de Arsen Zakharyan. El talentoso mediapunta ruso regresa tras su lesión para dar oxígeno a un ataque que ha echado de menos su creatividad. Junto a él, también vuelven Luka Sucic y un Brais Méndez que ya ha cumplido su sanción, lo que permite al técnico soñar con recuperar el fútbol fluido que caracteriza a los txuri-urdin.
La espina clavada de la ida
El Oviedo no llega como un invitado dócil. Los de la capital del Principado ya demostraron de lo que son capaces en la primera vuelta, cuando se impusieron por 1-0 en el Carlos Tartiere. Aquel resultado dolió en Donostia, y hoy la Real busca "venganza" deportiva para demostrar que aquello fue solo un tropiezo de inicio de temporada.