Actualizado hace 1 hora
El fútbol no da tregua y la Real Sociedad se encuentra hoy ante una de esas encrucijadas que definen temporadas. Con la resaca dulce de la clasificación copera y el aroma de las semifinales ante el Athletic Club inundando la ciudad, el conjunto txuri-urdin debe poner los pies en el suelo para afrontar un duelo ante el Elche que ha pasado de ser un trámite a una oportunidad de oro.
La derrota del Celta de Vigo anoche en Balaídos ha despejado el horizonte para los de Pellegrino Matarazzo. Tres puntos hoy en Anoeta no serían una simple estadística; supondrían rebasar la frontera europea y consolidar el efecto del técnico estadounidense, que sigue invicto y ha devuelto la verticalidad al equipo. La plantilla sabe que no puede fallar: el tren de Europa pasa hoy por Anoeta y no espera a nadie.
Puzle en la medular y el perdón a "Karrika"
En lo deportivo, Matarazzo ha optado por la continuidad, aunque forzada por las circunstancias. La convocatoria es prácticamente la misma que viajó a Gasteiz, con dos nombres propios acaparando los focos. Brais Méndez, pieza angular en la creación, se pierde la cita por sanción. Su baja obliga al técnico a buscar un nuevo director de orquesta, con Zakharyan o Turrientes opositando para dar ese último pase que rompa la defensa ilicitana. Y el regreso de Jon Karrikaburu: Tras quedarse fuera en la última jornada por decisión técnica, el delantero de Elizondo vuelve a la lista. Su presencia es un mensaje claro de Matarazzo: necesita a todos enchufados para una rotación que será clave si quieren llegar frescos al derbi de Copa.
El peligro de mirar a San Mamés
El mayor enemigo de la Real esta noche no será solo el orden defensivo del Elche, sino la gestión emocional. Con la ida de las semifinales de Copa a la vuelta de la esquina, el riesgo de "quitar la pierna" o perder la concentración es real. Sin embargo, el vestuario ha sido tajante durante la semana: la mejor forma de llegar a Bilbao es con tres puntos más en el casillero liguero.
Anoeta presentará una entrada de gala para empujar a los suyos en un duelo que puede marcar el devenir de la competición doméstica antes de entrar en el "territorio Copa".