Actualizado hace 2 horas
Mendizorroza se prepara para una noche de las que marcan temporadas. Un derbi vasco en cuartos de final de Copa siempre es especial, pero el contexto de hoy le añade un picante extra que inclina la balanza de formas muy curiosas.
El Alavés jugó (y ganó) en Barcelona el viernes; la Real se batió el cobre en el derbi liguero el domingo. Llega con las piernas frescas y la moral por las nubes tras asaltar el campo del Espanyol y escapar de la zona roja de la tabla. La Real Sociedad viene de un esfuerzo físico y emocional máximo hace apenas tres días. En un partido que pude tener prórroga, ese descanso extra de los babazorros puede ser letal a partir del minuto 70.
La Real llega a Vitoria con la unidad de "magia" en cuadro. Sin Kubo, Barrenetxea ni Zakharyan, el equipo pierde desborde, último pase y esa pausa necesaria en tres cuartos de campo. Matarazzo cuenta con Wesley, el reciente fichaje, y los futbolistas que ya recuperó para el derbi del domingo en San Mamés. El Alavés ha cuajado una Copa inmaculada. Se han cargado a dos "Primeras" con autoridad, jugando con la confianza de quien no tiene nada que perder y mucho que soñar. En Donosti Sufrieron lo indecible para eliminar a Osasuna en los penaltis. Están en modo "supervivencia", lo cual les hace peligrosos, pero también vulnerables si el Alavés muerde arriba desde el inicio.
Mendizorroza será una caldera
Se espera un desembarco masivo de la afición txuri-urdin, pero Vitoria es un fortín. Los datos no mienten: a la Real se le atraganta Mendizorroza últimamente (solo una victoria allí desde 2020). El Alavés sabe que esta es su oportunidad de volver a unas semifinales y el estadio va a apretar como nunca.