Un adolescente de 14 años ha provocado este viernes una masacre en Tailandia al matar a sus abuelos en la vivienda que compartían y dirigirse posteriormente a su centro educativo, la prestigiosa Escuela Debsirin Nonthaburi, situada a unos 15 kilómetros al noroeste de Bangkok. En la institución académica abrió fuego contra docentes y alumnos antes de quitarse la vida. El trágico suceso ha dejado un balance total de ocho fallecidos —los dos abuelos del agresor, cinco profesores y personal del centro, y el propio atacante—, así como más de 30 heridos, de los cuales nueve permanecen en estado crítico.
Las fuerzas de seguridad alertaron inicialmente sobre las 10.00 hora local (03.00 GMT) de la presencia de un agresor armado dentro de la sala de computadores de la escuela. Las autoridades tomaron rápidamente el control de la situación y desplegaron un operativo junto a personal del Ministerio de Educación para desalojar el recinto, dedicado a la formación de estudiantes de entre 12 y 18 años y perteneciente a una de las redes educativas públicas más antiguas y prestigiosas del país, a la que han acudido altos cargos políticos. Aunque los primeros reportes policiales indicaban que entre las víctimas mortales del centro figuraban estudiantes, los balances actualizados confirmaron que ningún alumno perdió la vida y que todos los adultos fallecidos en el colegio eran profesores y trabajadores.
Las investigaciones preliminares de las autoridades apuntan a que el trágico suceso comenzó en el domicilio familiar. El viceministro de Interior, Polapee Suwunchwee, explicó desde el lugar de los hechos que "el incidente probablemente comenzó en la casa antes de que llegara a la escuela". El arma empleada en el tiroteo fue una pistola compacta registrada a nombre del abuelo del sospechoso, un antiguo profesor. Suwunchwee detalló que el menor "vivía con sus abuelos", quienes "fueron encontrados muertos en su casa".
Estrés académico, la posible causa
El primer ministro de Tailandia, Anutin Charnvirakul, acudió a la zona de los hechos y confirmó que el "estrés académico" pudo haber motivado la agresión, ante la supuesta presión que ejercían los abuelos sobre el menor para obtener buenas calificaciones. "Por lo que hemos podido saber, el ataque comenzó en su casa, donde atacó a sus abuelos, quienes fueron sus primeras dos víctimas", declaró el jefe del Ejecutivo a los medios.
Asimismo, Charnvirakul destacó que la reconstrucción policial sugiere una "clara secuencia de acciones y objetivos específicos", asegurando que "el ataque también parece haber sido cuidadosamente planeado". El dirigente reveló además que la magnitud de la tragedia pudo haber sido mayor, ya que el agresor "aún tenía más de 30 cartuchos de munición" y, "de no haberse suicidado, podría haber herido a muchas más personas".
A raíz del atentado, la Escuela Debsirin Nonthaburi emitió un comunicado a través de sus redes sociales anunciando un cierre temporal y la suspensión de las clases presenciales hasta el próximo lunes 17 de agosto para colaborar activamente con las investigaciones de la Policía Real de Tailandia.
Conmoción en la comunidad escolar
El suceso ha causado una enorme conmoción en la comunidad escolar. Mei, una docente del centro de 45 años, declaró entre lágrimas que nunca pensó "que esto pudiese suceder en este colegio". Por su parte, el familiar del subdirector fallecido reclamó reformas legislativas urgentes ante la prensa: "Me gustaría que se tomaran medidas más rigurosas, porque un incidente como este no debería haber ocurrido".
Este nuevo episodio vuelve a situar en el centro del debate la laxitud normativa sobre la posesión de armas de fuego en Tailandia, un país con un elevado índice de armamento por habitante —aproximadamente 15,14 armas por cada 100 civiles, según datos de Small Arms Survey— debido al fácil acceso para personal del Ejército y la Policía y a leyes anticuadas que datan de 1947. Ante las críticas, el primer ministro Anutin Charnvirakul, afín al estamento militar, indicó desde el lugar del ataque que una de sus "tareas pendientes es promulgar la nueva ley sobre armas" que "todavía está en proceso".
El tiroteo de este viernes representa el ataque más grave registrado en un centro escolar en Tailandia en casi cuatro años, desde la masacre de octubre de 2022 en Uthai Sawan, donde un expolicía mató a 34 personas en una escuela infantil. Además, se trata del segundo incidente armado en un centro educativo en lo que va de año, después de que en febrero la directora de un colegio en Hat Yai fuera asesinada por un hombre que irrumpió a tiros y tomó rehenes antes de ser liberados.